APRUEBA PLAN SECTORIAL DE MITIGACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO DEL SECTOR DE AGRICULTURA EN EL MARCO DE LA LEY N° 21.455

Rango Decreto
Publicación 2026-01-27
Estado Vigente
Departamento MINISTERIO DE AGRICULTURA
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. Biodigestores bovinos Para el correcto funcionamiento de los biodigestores es deseable la provisión de estiércol de manera continua y controlada. Si esto no es posible de mantener en el tiempo, se dificulta la implementación de la medida a escala pequeña lo que representa una barrera para pequeños y medianos productores. Al igual que para los biodigestores porcinos, actualmente se está tramitando incluir los olores como contaminante en la ley 19.300, y, dependiendo de cómo avance esta tramitación y la alineación de los reglamentos que la regulen con otros instrumentos como la ECLP, puede existir sinergia o riesgo en la implementación de la medida. La inversión inicial para adquirir e instalar biodigestores y sistemas de biogás puede ser alta, lo que podría ser un riesgo financiero si las plantas ganaderas no pueden hacer frente a estos gastos. Al igual que con los biodigestores porcinos, este riesgo puede disminuir con incentivos estatales. La reducción del precio del kWh cogenerado, así corno el aumento de precio del gas natural pueden hacer que los beneficios de la implementación de biodigestores no sean económicamente sostenibles para pequeños y medianos productores. El mantenimiento de los biodigestores y el suministro de estiércol pueden ser altos y requerir una inversión continua y, a su vez, para el manejo y mantención del biodigestor se requiere de mano de obra calificada, aumentando los costos de operación de la planta. La instalación de biodigestores debe tener un tamaño mínimo para que sea sostenible financieramente en el tiempo. Esto puede generar que pequeños productores no tengan la capacidad técnica ni financiera para su implementación. A su vez, la industria bovina no utiliza en general un confinamiento total, lo que hace que la colecta de estiércol sea menor, haciendo difícil la implementación de la medida para pequeños y medianos productores. La capacitación del personal para operar los biodigestores es crucial y la falta de formación adecuada puede resultar en accidentes o errores de operación, por lo cual la falta de mano de obra calificada para el manejo de los bioaigestores puede ser una barrera en su implementación. Aunque los biodigestores reducen los olores y la contaminación ambiental, pueden persistir preocupaciones y conflictos con la comunidad local si no se gestionan adecuadamente los residuos y los efectos visuales de la infraestructura. Si no se opera correctamente el biodigestor, los gases emitidos pueden afectar la salud de los trabajadores y la comunidad local. Una mala operación y mantenimiento de la planta de tratamientos podría atraer vectores, accidentes ambientales, entre otras dificultades.

. Reducción de quemas agrícolas La resistencia en la adopción de la medida por parte de los agricultores, tanto si se requiere un cambio en las prácticas usadas para la eliminación de residuos, como culturales, las tradiciones y prácticas arraigadas pueden dificultar la implementación de la medida. Una parte importante del sector considera las quemas agrícolas como una práctica tradicional efectiva para la eliminación de residuos de cultivos, el control de plagas y la preparación del suelo. La falta de incentivos adecuados puede generar resistencia al cambio. Por otro lado, las prácticas alternativas a las quemas suelen involucrar inversiones en maquinaria especializada (como trituradores de residuos o sembradoras de siembra directa), lo que puede representar una barrera económica, especialmente para pequeños productores.

. Arroz reducido en metano La falta de conocimiento técnico en las áreas rurales puede representar un riesgo significativo para la implementación de proyectos de gestión de agua en campos de arroz. Los riesgos tecnológicos pueden incluir la implementación deficiente de tecnologías de gestión de agua, reduciendo la efectividad en la capacidad de mitigación de la medida. Otro riesgo es la resistencia por parte de los agricultores de aplicar nuevas técnicas de inundación, o adopciones de variedades que reducen la emisión de metano, por factores culturales, tradiciones y prácticas arraigadas, más que económicas. A su vez, las nuevas técnicas de manejo pueden generar un aumento en la aparición de malezas y plagas, lo que requerirá una mayor cantidad de herbicidas y pesticidas, aumentando los costos de operación. La participación activa de los agricultores es fundamental en la implementación de proyectos de reducción de metano y la falta de colaboración puede ser un riesgo relevante. Por otra parte, existe el riesgo de que los beneficios de los proyectos de reducción de metano no se distribuyan equitativamente entre los agricultores y las comunidades rurales. La gestión inadecuada del agua en los campos de arroz puede tener impactos ambientales negativos, como el agotamiento de los recursos hídricos y la degradación del suelo y la ineficiencia de la medida en reducir las emisiones de metano. Este riesgo es de vital importancia en el contexto del estrés hídrico que enfrenta el país. Los proyectos de gestión de campos de arroz pueden requerir inversiones significativas en infraestructura de riego y drenaje, como también en la operación, debido al uso de maquinarias u otras herramientas pesadas, lo que representa un riesgo económico y una barrera de adopción para pequeños y medianos productores.

3.5 Consolidación de resultados y análisis descriptivo de las medidas de mitigación

A continuación, se presenta un resumen de la información consolidada como resultado del desarrollo de las distintas actividades del proceso de caracterización y evaluación de las medidas en formato de fichas descriptivas.

1.

Biodigestores porcinos

Contribución del sector forestal a las acciones de mitigaci

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rio chileno comprende un 23.7% de su área total designada como tierras forestales y un 40.2% está ocupado por praderas y matorrales. Una parte significativa de estas áreas de matorrales ha surgido como reemplazo de bosques nativos previamente degradados. Del mismo modo, hay tierras degradadas que actualmente carecen de vegetación arbórea y que podrían ser reforestadas con especies nativas (CONAF, 2023 y MINAGRI, 2016). La Tabla 7.7 muestra el total de hectáreas nacionales por Uso de la Tierra

Tabla 7. Total de Hectáreas Nacionales por Uso de la Tierra

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Fuente: CONAF, 2023.

Según el anuario forestal de INFOR (Álvarez González et al., 2022), el sector forestal el año 2021 observó una recuperación en línea con la economía nacional y mundial que se reactivaba luego de la pandemia del COVID-19. El PIB forestal alcanzó los 3,602 millones de pesos corrientes, representando el 1.7% del PIB total. La celulosa, papel y productos de papel lideraron la distribución del PIB forestal, seguidos por el subsector de madera y productos de madera, y la silvicultura. Las exportaciones totales de Chile aumentaron un 28% en 2021, impulsadas principalmente por el sector minero. A pesar de esto, la participación del sector forestal en las exportaciones nacionales disminuyó, aunque las exportaciones de productos forestales aumentaron debido a los incrementos en los precios de exportación. Las importaciones también experimentaron un fuerte crecimiento, particularmente en productos forestales relacionados con la construcción. La industria manufacturera, incluida la forestal, mostró signos de recuperación, con un aumento en la producción y el uso de madera en la construcción se mantuvo, aunque con una ligera disminución en su participación (Álvarez González et al., 2022). El sector UTCUTS es crucial para mitigar el cambio climático en Chile, ya que es el único sector que constantemente absorbe dióxido de carbono (CO2). Según el último INGEI (MMA, 2023), el año 2020 este sector representó el 32,0% del balance total de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del país en términos absolutos, contando un total de -49,727,4 kt CO2 eq, que corresponde a una reducción del 24,4% desde el inventario de 1990 y del 3,6% desde el inventario de 2018. En términos de absorción de CO2, las Tierras forestales y los Productos de Madera recolectada son las categorías más significativas en este sector. La disminución en la capacidad de absorción de las Tierras forestales desde 2018 a 2020 se debe en parte a los incendios forestales y a una baja conversión de tierras a Tierras forestales (forestación). En cuanto a los depósitos de carbono, en 2020, la biomasa y los Productos de madera recolectada contribuyeron principalmente a las absorciones netas del sector UTCUTS (85,6% y 12,4% respectivamente), mientras que la materia orgánica muerta contribuyó con emisiones netas hasta 2007 debido a la conversión de Tierras forestales a otros usos. En cuanto al carbono del suelo, hubo una tendencia a la absorción neta hasta 1999, seguida de una emisión neta debido a la conversión de tierras a Tierras de cultivo (MMA, 2023). En 2018, el CO2 fue el principal GEI en términos absolutos, representando un 99,7% del sector, seguido por el metano (CH4) con un 0,2% y el óxido nitroso (N2O) con un 0,1%, estos dos últimos con aumentos de emisiones en los años con mayores incendios (1998, 2002, 2015 y 2017) (MMA, 2023). Las acciones sectoriales de mitigación incluyen la reducción de emisiones derivadas de la deforestación, de la degradación, manejo sustentable, aumento de la cobertura forestal permanente co n a cciones de forestación y de restauración, entre otras, actividades que han sido agrupadas y establecidas por parte de la Convención Marco de Naciones sobre Cambio Climático (CMNUCC) como un enfoque de políticas más conocido como REDD+. Con miras al cumplimiento de la meta de carbono neutralidad al 2050, el sector forestal ha asumido el desafío por medio de la actualización de la Contribución Nacional Determinada (NDC), aumentando a 200.000 ha el manejo y recuperación de bosque nativo; creación de 200.000 ha de nuevos bosques, con al menos 70.000 ha de ellas correspondientes a especies nativas; y reduciendo las emisiones del sector forestal por degradación y deforestación del bosque nativo en un 25% al 2030. Para dar cumplimiento de estos compromisos climáticos, el MINAGRI por medio de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) como punto focal del enfoque REDD+ ha desarrollado la Estrategia Nacional de Cambio Climático y Recursos Vegetacionales (ENCCRV) la cual corresponde a una política pública que sigue los lineamientos tanto nacionales como internacionales referentes a los bosques y otros recursos vegetacionales. Se destaca que esta política fue sometida a la aprobación del Consejo de Ministros para la Sustentabilidad, se desarrolló de forma participativa con más de 3.700 personas participantes, considera el enfoque de género e interculturalidad en concordancia con la visión de las comunidades territoriales, establece medidas concretas sobre la gestión de los recursos para enfrentar las causas de la deforestación, degradación de bosques, formaciones xerofíticas y otros recursos vegetacionales, así como fomentar la implementación de actividades de restauración, conservación y manejo sustentable. Considerando lo anterior, y si bien el sector forestal no tiene asignado un presupuesto de emisiones por lo cual no es mandatorio incluir las medidas de mitigación en el presente Plan, desde el MINAGRI se considera relevante vincular e incluir a la ENCCRV como una herramienta clave para dar cumplimiento a los compromisos adquiriros en materia sectorial por el país. El documento está disponible de manera pública y el proceso de actualización para alinearlo a la LMCC y sus instrumentos sectoriales se llevará a cabo durante el 2024. El rol que cumple el sector de bosques es fundamental para la mitigación y resiliencia al cambio climático tanto a nivel sectorial como nacional, no solo en términos de registro y contabilidad de las emisiones, sino que también, y aún más importante, en el papel que juega como una primera línea de defensa contra el cambio climático. Los recursos vegetacionales en su conjunto representan uno de los principales sumideros de carbono por su capacidad natural de capturar el dióxido de carbono y almacenarlo como parte de sus estructuras físicas. Además, contribuyen a la regulación del régimen hídrico, mediante la interceptación de la precipitación y la regulación de la escorrentía; la conservación y protección de los suelos, especialmente la protección contra la erosión, y; la conservación de la biodiversidad. Por lo tanto, la degradación o eliminación de los bosques no solo incrementa las emisiones de GEI, sino que disminuye la calidad de vida de la población en todas sus dimensiones, haciéndola menos resiliente frente a la crisis climática.

IV. Capítulo 4. Indicadores de Monitoreo, Reporte y Verificación

Los sistemas de Monitoreo, Reporte y Verificación (MRV), enmarcados en los acuerdos de transparencia que se desprenden de la CMNUCC, tienen como propósito contribuir a la transparencia y claridad en el reporte de las emisiones y absorciones de GEI, así como de los esfuerzos realizados para la gestión del cambio climático. Estos sistemas incorporan procesos de monitoreo, reporte y verificación orientados a la evaluación y seguimiento del impacto de las políticas de cambio climático, además del seguimiento de las metas nacionales comprometidas. En esta línea, permiten establecer los roles y responsabilidades que tendrán los distintos actores involucrados en la implementación de las acciones, necesitando para su reconocimiento oficial, que todos los elementos, conexiones, funciones y propósitos estén debidamente documentados por medio de reglas o reglamentos y procedimientos reconocidos por los actores del sistema. En definitiva, los sistemas MRV son sistemas de procesos y de gestión de información, compuestos por: Indicadores, Actores, Responsabilidades, Procesos y Plazos (GreenLab Dictuc, 2023). Se describen sistemas de MRV para el seguimiento de la adaptación y también para el de la mitigación. Los primeros, conocidos como sistemas de Monitoreo, Reporte, Verificación y Evaluación (MRV&E), están orientados al seguimiento de las medidas y acciones que buscan el fortalecimiento de la resiliencia de las personas y sus sistemas, a través del aumento de la capacidad de adaptación y la reducción de la vulnerabilidad al cambio climático. En el caso de los segundos, tienen por objetivo la evaluación y seguimiento de la mitigación frente al cambio climático, y se pueden clasificar según momento del seguimiento en ex - ante (antes de la implementación) y en ex - post (después de la implementación). Los sistemas de MRV de Mitigación están integrados por tres tipos (WRI, 2016 citado por WSP):

(i) Sistemas de MRV de Emisiones que se centran en monitorear las emisiones y capturas de GEI, en un periodo definido, ya sea a nivel nacional, a nivel de organizaciones o a nivel de inst alaciones. Ejemplos de este tipo de sistemas lo constituye el Sistema Nacional de Inventarios de Gases de Efecto Invernadero de Chile (SNICHILE) y el Sistema Nacional de Prospectiva (SNP); (ii) Sistemas de MRV de Políticas y Acciones de Mitigación o conocidos como MRV de Medidas de Mitigación, que hacen seguimiento a la reducción de emisiones de GEI y de los efectos de desarrollo sustentable asociados a una acción de mitigación, entendida esta última como intervenciones y compromisos (políticas, acciones y proyectos) adoptados por un gobierno u otra entidad para reducir las emisiones de GEI. Son los Sistemas de MRV de Políticas y Acciones de Mitigación los encargados de hacer seguimiento de los progresos y efectos de los Planes Sectoriales de Mitigación (PSM), foco de la presente consultoría, y que serán descritos con mayor detalle en la siguiente sección; y (iii) Sistemas de MRV de Apoyo que son aquellos encargados de hacer seguimiento a la entrega o recepción de apoyo climático y a los resultados alcanzados, particularmente, en las áreas de financiamiento climático, transferencia tecnológica y creación de capacidades.

Es importante señalar que, tanto los sistemas de MRV&E para la Adaptación como los sistemas de MRV de Mitigación, incluidos sus tres tipos, hacen parte de un sistema integrado y aportan, desde distintas perspectivas, al seguimiento de la gestión climática de los países (WRI, 2016 citado por WSP).

4.1 Objetivo del sistema de MRV de Medidas de Mitigación del PSM de Agricultura

El seguimiento de las políticas y acciones de mitigación sectoriales contenidas en el presente plan es clave para garantizar el cumplimiento de los compromisos del país. Por ello, el Sistema de MRV de las medidas tiene como objetivo hacer seguimiento de las políticas, acciones y medidas que se plantean en el plan para la mitigación de los efectos del cambio climático, su reporte a los organismos competentes y su verificación, habilitando así alcanzar el presupuesto sectorial de emisiones asignado al Minagri. El MRV del PSM debe incorporar todas las medidas de mitigación que puedan ser contabilizadas y que tengan un impacto sobre las emisiones de GEI sectoriales; para lo cual es recomendable que todas las políticas, programas, etc. del Minagri estén vinculadas con el PSM, de manera que este refleje de la forma más completa posible las medidas de mitigación que serán abordadas desde el Ministerio y así, mediante el seguimiento de su plan podrá reconocer de manera integrada toda su contribución sectorial a la mitigación. Entre los objetivos del sistema de MRV se considera (13) :

4.2 Consideraciones para la selección de indicadores

La Guía para la elaboración de los PSM (DICTUC, 2022), propone una metodología de selección de indicadores, tanto de progreso como de efectos, en base a criterios objetivos, que ha sido adoptada y complementada con otros criterios apropiados para el sector. A continuación, se presentan estos criterios.

______ (13) WSP & PNUD, 2022. Definición de lineamientos del sistema nacional de Monitoreo, Reporte y Verificación (MRV) de políticas y acciones de mitigación impulsadas por el sector público, 2022. (14) El sistema nacional de MRV de políticas y acciones de mitigación provee lineamientos para la contabilidad ex post de las reducciones de emisiones de políticas y acciones de mitigación. Esto implica que proveerá de uno de los datos necesarios para determinar los presupuestos sectoriales.

a. Objetivos asociados al indicador y usos previstos de los resultados Los siste mas de MRV en general y sus indicadores, en particular, tienen al menos tres objetivos a considerar. El primero de ellos y más evidente es el de hacer seguimiento y evaluar la/s medida/s para la/s cual/es han sido incluidos; sin embargo, existen tres objetivos adicionales que deben también tenerse en cuenta y que dicen relación con, primero, apoyar la actualización de los PSM una vez que el periodo de implementación ha terminado, vale decir, los indicadores deberán entregar información sobre la utilidad y avance de cada una de las medidas contenidas en el PSM que precede la actualización, para considerar la re-inclusión o no, de una medida que ya ha sido incorporada en el pasado; con esto se busca contribuir a la mejora continua de los PSM. El segundo objetivo deseable dice relación con la contribución que hace el indicador en el seguimiento y evaluación de las metas sectoriales y de los esfuerzos de mitigación indicativos definidos en la ECLP, y tercero, con el aporte que hace al sistema nacional de MRV de mitigación y a la necesidad de información requerida para reportar los avances y logro de los compromisos asumidos a nivel nacional (Reporte de Acción Nacional de Cambio Climático - RANCC) y a nivel internacional en la NDC (Comunicación Nacional - CN e Informe Bienal de Transparencia - IBT). En esta línea, aquellos indicadores que contribuyan en mayor medida al logro de estos cuatro objetivos debieran ser seleccionados para su inclusión en el sistema MRV del PSM.

b. Importancia relativa de la medida que se evalúa Al seleccionar los indicadores, se debe focalizar los esfuerzos institucionales en medidas relevantes para el cumplimiento del presupuesto sectorial indicativo de la ECLP y, por lo tanto, de la NDC. Esto porque toda política pública requiere esfuerzos en recursos y en tiempo, y el mandato es hacer un uso eficiente de estos recursos escasos frente a la necesidad de reducir emisiones o aumentar la captura de GEI. En este contexto, las emisiones por componente del sector agropecuario, en los inventarios nacionales entre los años 2000 y 2020, muestran con claridad seis categorías relevantes: suelos agrícolas, fermentación entérica y gestión de estiércol, estas tres con emisiones anuales superiores a los 1.000 kt CO2eq, y en el caso del sector UTCUTS, la pérdida de biomasa por cosecha, por elaboración y venta de leña y por incendios, esta última con un fuerte impacto en las emisiones sectoriales, ya que ha llegado a 70.000 kt CO2 eq, cifra seis veces mayor que el total de emisiones de GEI del sector agropecuario. Así mismo, medidas y acciones asociadas a la captura de GEI también son de suma relevancia en esta materia, identificando aquellas relacionadas, especialmente, con el bosque nativo y su manejo (Inventario Nacional GEI, 2020). Por lo tanto, la selección de indicadores del sistema MRV debe tener en consideración la relevancia de las medidas y acciones asociadas a los principales componentes emisores. Lo anterior, considerando la factibilidad de que la medida sea exitosa en su reducción de emisiones o en el aumento de su captura, lo que involucra la probabilidad de que la medida sea adoptada y cuantas toneladas de CO2 eq se dejarían de emitir.

c. Disponibilidad y calidad de la información Para que un indicador sea certero en sus resultados, se debe contar con información fiable, completa y con una frecuencia adecuada para el seguimiento, lo cual constituye la principal limitación a la hora de diseñar los sistemas de MRV. En términos generales, se debe privilegiar la selección de indicadores en que la información está disponible o es sencilla de levantar, es de calidad y se actualiza con una frecuencia suficiente, permitiendo obtener indicadores fidedignos, relevantes y oportunos. En el caso de no existir una o más de estas condiciones, es necesario evaluar, caso a caso y bajo el criterio de costo - efectividad, cuáles indicadores y su relevancia en términos de la información que proveen (criterio b) requerirán destinar mayores recursos para su medición. Sólo para casos específicos en que el indicador tenga una relevancia especial se justificaría el levantamiento de nuevos datos más complejos de obtener (DICTUC, 2022). La frecuencia de levantamiento de información para el cálculo de indicadores del MRV del PSM de Agricultura, y de acuerdo con las particularidades del sector, debiera ser de un año y considerando la reportabilidad de instrumentos o iniciativas que aportan a la implementación de las medidas. Esta frecuencia anual permitiría contar con información útil proveniente de encuestas y otros instrumentos de levantamiento utilizados por Odepa y otros servicios, anuales y bienales (encuesta de cultivos, existencias animales, cifras lácteas, estadísticas forestales) que, si bien hoy podrían no incorporar la información requerida, abre posibilidades para incluirla en futuros ciclos de análisis.

d. Capacidad, recursos y tiempo disponible para su evaluación Una segunda limitación para la operación de los sistemas de MRV la constituye la disponibilidad institucional de capacidades técnicas, recursos (humanos y económicos) y tiempo. Considerando que en el sector público los recursos son escasos y deben ser utilizados de manera costo-eficiente, es clave tener en cuenta este criterio en la selección de indicadores. Por lo tanto, es perfectamente facti ble que el proceso de diseño y puesta en marcha del sistema de MRV, vaya acompañado con el fortalecimiento de capacidades y recursos, y si en esta línea además existe enriquecimiento de información disponible, metodologías de cálculo, etc., esto permitirá también una mejora continua en la operación de los sistemas, pudiendo incluso considerarse la inclusión de indicadores más idóneos y ambiciosos (DICTUC, 2022). Finalmente, se requiere la definición de metodología de cálculo para cada uno de los indicadores. La responsabilidad en la definición de esta metodología y su posterior medición recae en la autoridad sectorial. Al igual que en el caso anterior, el MMA juega un papel importante contribuyendo en la definición de la metodología. En esta etapa, también se requiere la participación de los actores sectoriales (tanto públicas como privadas y otras) y autoridades regionales para la provisión de elementos metodológicos e información relevante. El diseño de la metodología de cálculo para cada uno de los indicadores seleccionados requiere la definición de cuatro aspectos claves: (i) la unidad de medición (número, porcentaje, superficie, etc.); (ii) la metodología de medición; (iii) datos requeridos para la construcción del indicador; y (iv) la frecuencia de medición.

4.3 Indicadores sector Agricultura

Los indicadores se seleccionaron en base a los criterios expuestos anteriormente: Importancia de la medida que se evalúa; Disponibilidad y calidad de la información; y Capacidad, recursos y tiempo disponible.

(A) Indicadores biodigestores porcinos La gestión de estiércol es la tercera categoría en importancia dentro del sector Agricultura (14% de las emisiones), y del orden de 67% de esta categoría corresponde a estiércol de cerdos. Es, en consecuencia, una categoría de emisiones relevante como para priorizar medidas al respecto, e invertir por lo tanto en su medición. Si bien existen distintas formas de abatimiento de las emisiones en estiércol porcino, la que resulta más eficiente son los biodigestores, los que además dan la opción de uso energético del gas resultante. Es importante igualmente tener en cuenta que otras medidas de abatimiento son bastante usuales, como el lodo activado, y realizan un abatimiento importante de emisiones, del orden del 50% a 70%.

Ficha indicador Medida 1. biodigestores porcinos

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Fichas de Acciones Medida 1

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(B) Uso eficiente de fertilizantes nitrogenados La aplicación de urea es la cuarta categoría de emisiones en Agricultura, representando sólo un 3,3% de las emisiones. La medida de buenas prácticas en fertilizantes, a su vez, si bien al mejorar la eficiencia de aplicación se mitigan emisiones, el valor posible de alcanzar no es muy sustantivo si no se considera caída en la producción (aplicación de menos nitrógeno neto a los cultivos). En este sentido, no se trata de un componente ni de una medida muy importante considerando las emisiones sectoriales y el presupuesto. Sin embargo, la medida se justifica también por la oportunidad de mejorar la comprensión del tema por parte de los agricultores y hacerlos partícipes de una solución. A la vez, la facilidad de medir los avances en el inventario nacional, recomiendan contar con un indicador al respecto. Este indicador será creciente a medida que se produce más con menor uso de fertilizantes nitrogenados, lo que apuntaría en la lógica de desacoplar el uso de fertilizantes con la producción, poniendo el incentivo en la eficiencia de uso, y evitando así esconder externalidades de menor alimentación o importaciones de alimentos (con sus correspondientes emisiones en el extranjero).

Ficha indicador Medida 2. Uso eficiente fertilización nitrogenada

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Fichas de Acciones Medida 2

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(C) Mejoramiento dietas de ganado bovino para reducción metano entérico La fermentación entérica aportó en un 39,4% de las emisiones sectoriales en el año 2020. A su vez el ganado bovino aporta en un 87% de las emisiones dentro de la categoría, representando entonces en el sector Agricultura en 34,3%. Sin duda es una participación determinante dentro del balance de GEI en el sector y en el país. Evidentemente el tamaño de la masa ganadera es lo más determinante en las emisiones del sector. Sin embargo, el rol que juega la ganadería en el sector rural, y la importancia de la proteína animal en la alimentación humana, hace relevante implementar medidas de mitigación que estén alineadas con las particularidades y realidad productiva, así como también la dinámica del sector ganadero nacional. A nivel técnico ya está registrado en el país el uso de un inhibidor de emisiones de la fermentación entérica, validado para animales estabulados. El potencial de reducción sería de hasta un 30% de las emisiones de metano de la proporción de animales que estarían estabulados. Esa proporción podría tomarse del juicio experto aplicado para los sistemas de gestión de estiércol, o usar una categoría más amplia, eso según las definiciones del aditivo, en cuanto a qué se entendería por animales estabulados. También a nivel técnico, y desde la mirada de los indicadores de intensidad de emisión, el uso de animales más eficientes en la producción de leche y carne contribuiría también a mantener una producción de alimentos disminuyendo las emisiones de la subcategoría. En el cuadro siguiente se analiza opciones de indicadores para esta acción de mitigación. El indicador a seleccionar para esta acción es el de reducción de emisiones por uso del mejoramiento de dietas. El indicador del subtipo intermedio, que se refiere al uso del aditivo, no agrega valor si se considera un efecto parejo del insumo en un 30% de reducción.

Ficha indicador Medida 3. Mejoramiento dietas de ganado bovino

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Fichas Acciones Medida 3.

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Fichas Acciones Medida 4. Biodigestores bovinos

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(D) Reducción de quemas agrícolas Las quemas agrícolas tienen una participación baja en las emisiones sectoriales; sin embargo, es una práctica que tiene externalidades negativas importantes, como el riesgo de incendios, contaminación ambiental y el peligro de accidentes en caminos por falta de visibilidad.

Ficha indicador Medida 5. Reducción quemas agrícolas

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Fichas Acciones Medida 5

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(E) Producción de arroz bajo en emisiones El cultivo de arroz corresponde a la quinta categoría en emisiones del sector Agricultura, con un aporte del 1,6% a las emisiones del sector. Sin embargo, al existir bastante experiencia internacional en su análisis, y por las ofertas tecnológicas que pueden hacer atractivo su desarrollo, sí se puede hacer de manera costo-efectiva, lo que implicará en ese caso una necesidad de desarrollar indicadores. Cabe resaltar que esta medida posee además un co-beneficio asociado a la adaptación al Cambio Climático, que es el menor uso de agua de riego que involucra este paquete tecnológico diseñado.

Ficha indicador Medida 6. Arroz bajo en emisiones

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Fichas Acciones Medida 6

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V. Recomendaciones de revisión o actualización de los PARCC

El MINAGRI, a través de sus servicios dependientes, es el responsable de la implementación de los instrumentos de gestión al cambio climático a nivel sectorial. Para ello y apoyándose en la gobernanza sectorial, se ejecutarán las acciones de adaptación y mitigación en el sector, velando por la coherencia entre los distintos instrumentos de cambio climático y su expresión territorial. El trabajo de coordinación y articulación en cambio climático a nivel central del MINAGRI se realiza a través del Comité Técnico Intraministerial de Cambio Climático (CTICC), integrado por los representantes de las 12 instituciones dependientes, y cuya función, entre otras, es generar información para el diseño de medidas de adaptación, de mitigación y para el inventario sectorial, así como también, ser la contraparte técnica para la implementación de planes y proyectos. Esta estructura intraministerial, además tiene su expresión en las 16 regiones del país con los Comités Técnicos Regionales de Cambio Climático (CTR CC), dirigidos por los Secretarios/as Regionales Ministeriales e integrados por representantes de los servicios e instituciones del MINAGRI con presencia regional. A nivel subnacional, se encuentran los Comités Regionales para el Cambio Climático (CORECC), cuya principal función es coordinar la elaboración de los instrumentos para la gestión del cambio climático a nivel regional y comunal. Los CORECC son dirigidos por el/la gobernador/a de cada región y están integrados por los delegados presidenciales, los secretarios o secretarias regionales de los ministerios que integran el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático que incluye al MINAGRI, dos representantes de la sociedad civil y uno o más representantes de las municipalidades o asociaciones de municipios de cada región. Esta estructura de gobernanza se cierra a nivel local con el accionar de los municipios y de las mesas territoriales de acción por el clima. Dado el carácter territorial de la implementación de los planes sectoriales y la estrategia climática sectorial en su conjunto, los 16 CTR CC juegan un rol fundamental no sólo coordinando y supervisando su ejecución, sino también generando los vínculos necesarios para el involucramiento efectivo de los actores y en particular, como articulador del componente sectorial de los Planes de Acción Regional de Cambio Climático (PARCC). Finalmente, y a nivel operativo, se ubican los servicios del agro sobre los cuales recae el deber de implementar de manera efectiva las medidas y sus acciones, ya sea cumpliendo el rol de institución responsable o el de institución coadyuvante. Dentro de las funciones que deben cumplir está la de informar al nivel central los avances del plan, lo que permitirá el reporte de los indicadores de monitoreo y evaluación. Los mecanismos de coordinación para la implementación y seguimiento de las medidas y acciones de los planes sectoriales y los PARCC serán definidos en el marco del accionar del CTICC junto a los CTR CC, así como también la definición de los protocolos de funcionamiento, acuerdos institucionales, convenios público - privados, creación de mesas de trabajo, hoja de ruta de implementación de medidas y acciones, entre otros, todo ello en función de los requerimientos que imponga la ejecución de los planes en los distintos territorios y temporalidades. Así también, cuando corresponda, se mantendrá una permanente comunicación y coordinación con los coadyuvantes y los integrantes del ETICC durante todo el periodo de implementación. En té rminos generales, las recomendaciones para la revisión o actualización de los PARCC a nivel de medidas sectoriales apuntan a los siguientes ejes:

1.

Fortalecer la institucionalidad y gobernanza climática a nivel regional del Ministerio de Agricultura: contribuir a una institucionalidad pública coordinada, así como también con altos niveles de visibilidad y legitimidad por parte de la ciudadanía, que facilite una gestión integrada, intersectorial y vinculada con el medio, y que, en materia de implementación de medidas de cambio climático del sector silvoagropecuario en la región, se exprese en la coherencia de los distintos instrumentos de gestión sectoriales al cambio climático, con énfasis en los PARCC. 2. Promover y apoyar la búsqueda de financiamiento para la implementación regional: promover la búsqueda de instrumentos financieros y económicos verdes con enfoque regional, manteniendo la coordinación con la institucionalidad pública regional y sus fondos disponibles y la oferta programática sectorial regional.

Respecto a planes regionales específicos que se encuentran en etapa de diseño, se trabajará a través de los CTR CC por medio del CTICC, para velar por la coherencia de los PARCC con los planes sectoriales, en especial con el PSM de Agricultura, para incorporar las medidas y acciones con un enfoque en reducción de emisiones de este último en los planes de regiones clave respecto de rubros agropecuarios de relevancia productiva y su impacto ambiental. Recomendaciones específicas de revisión o actualización de los PARCC correspondientes se realizarán en la medida que se aborde el trabajo de coordinación a nivel central y regional para el diseño e implementación de los distintos planes.

Cursa con alcances el decreto N° 24, de 2024, del Ministerio de Agricultura

CONTRALORÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA División Jurídica

Cursa con alcances el decreto N° 24, de 2024, del Ministerio de Agricultura

N° OF3694/2026.- Santiago, 7 de enero de 2026.

Esta Contraloría General ha dado curso al decreto singularizado en el epígrafe, que aprueba el Plan Sectorial de Mitigación al Cambio Climático del sector Agricultura en el marco de la ley N° 21.455, pero, atendida la naturaleza de ese documento, se estima necesario hacer presente que, al tenor de lo previsto en los preceptos legales que regulan la materia, las acciones y medidas que en él se fijan deberán sujetarse en su concreción a las disposiciones del ordenamiento jurídico vigente, de manera que, en su implementación, las respectivas entidades no podrán exceder el límite de las atribuciones que la ley les asigna en relación con las acciones que les corresponde ejecutar. En el mismo orden de ideas, es del caso manifestar que no compete a este Órgano de Fiscalización pronunciarse acerca del mérito o conveniencia del contenido y ejecución de las acciones que comprende el instrumento en análisis, al tenor de la limitación que el artículo 21 B de la ley N° 10.336, sobre Organización y Atribuciones de la Contraloría General, establece en este aspecto. Además, se requiere que, en lo sucesivo, el expediente administrativo al que se refiere el artículo 10 del decreto N° 16, de 2023, del Ministerio del Medio Ambiente -que aprueba el reglamento que establece procedimientos asociados a los instrumentos de gestión del cambio climático-, dé cuenta detallada de cada una de las actuaciones de las respectivas etapas que conforman ese procedimiento, las que deben encontrarse debidamente identificadas, fechadas y en el orden que define ese reglamento, problema que se suscitó en la especie, pero que fue subsanado con una minuta explicativa que se adjuntó a los antecedentes. Por último, las menciones que se hagan a la Corporación Nacional Forestal deberán entenderse efectuadas al Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas o al Servicio Nacional Forestal, según corresponda a la competencia de que se trate, una vez que entren en pleno funcionamiento tales organismos que la reemplazan, acorde con las leyes N°s. 21.600 y 21.744, respectivamente Con los alcances que anteceden, se ha tomado razón del instrumento del rubro.

Saluda atentamente a Ud., Carolina Requenas Duschner, Contralora General de la República (S).

A la señora Ministra de Agricultura Presente.

Anótese, tómese razón y publíquese.- GABRIEL BORIC FONT, Presidente de la República.- Esteban Valenzuela van Treek, Ministro de Agricultura.- Mario Marcel Cullell, Ministro de Hacienda.- María Heloísa Rojas Corradi, Ministra del Medio Ambiente. Lo que transcribo a Ud. para su conocimiento.- Saluda atentamente a Ud., Héctor Sepúlveda Gallegos, Jefe División de Administración y Finanzas.

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