por el cual se adopta el Manual Unico para la Calificación de la Invalidez
- iii. Con la cadera evaluada de la persona en flexión máxima como se muestra en la figura 42, seguir el rango de movimiento con el brazo del goniómetro hasta que la espina ilíaca superior se empiece a mover. Registrar el final del arco de movimiento.
- iv. Consultar Restricción de movimiento, Tabla No. 1.32, para la correspondiente deficiencia de la extremidad inferior.
Ejemplo: Una persona con 20 grados conservados de flexión anterior desde la posición neutra (0°) o con cualquier arco de 20 grados de flexión anterior activa retenida, tiene 14% de deficiencia de la extremidad inferior o 6% de deficiencia global.
- v. Sumar los valores de deficiencia de la extremidad inferior producida por la restricción de movimiento de la flexión anterior y extensión posterior de la cadera. La sumatoria de estos valores corresponde a la deficiencia de la extremidad inferior por este concepto.
1.4.1.2 Anquilosis:
- i. Colocar la base del goniómetro como si se midiera en posición neutra. Medir la desviación desde posición neutra con el brazo del goniómetro. Registrar lectura del goniómetro.
- ii. Consultar anquilosis, Tabla No. 1.32, para la correspondiente deficiencia de la extremidad inferior.
Ejemplo: La anquilosis de la articulación de la cadera en 20 grados de flexión anterior, corresponde a 54% de deficiencia de la extremidad inferior.
Tabla No. 1.32.Articulación coxo femoral. Flexión y extensión
Amplitud media de la Flexión Extensión = 130 grados
Valor proporcional del movimiento completo = 33%.
Flexión:
Restricción de movimiento:
Anquilosis:
Articulación anquilosada en:
1.4.1.3 Extensión
Restricción de movimiento:
- i. Colocar a la persona en posición neutra como lo muestra la figura 44.
- ii. Centrar el goniómetro próximo a la articulación de la cadera como lo muestra la figura 45. Registrar la lectura.
- iii. Con la persona levantando la pierna al máximo, según se muestra en la figura 45, seguir el rango de movimiento con el brazo del goniómetro. Registrar el final del arco de movimiento.
- iv. Consultar Restricción de movimiento, Tabla No.1.32, para la correspondiente deficiencia de la extremidad inferior.
Ejemplo: 20 grados de extensión activa desde la posición neutra (0°) o cualquier arco de 20 grados de flexión posterior activa retenida, corresponde a 2% de deficiencia de la extremidad inferior o a 1% de deficiencia global.
- v. Sumar los valores de deficiencia de la extremidad inferior generados por la flexión y extensión. La sumatoria de estos valores es la deficiencia de la extremidad inferior producida por la restricción de los movimientos de flexión y extensión en la cadera.
1.4.1.4 Anquilosis:
- i. Colocar la base del goniómetro como si se mídiera en posición neutra. Medir la desviación desde posición neutra con el brazo del goniómetro. Registrar lectura.
- ii. Consultar Anquilosis, Tabla No. 1.32, para la correspondiente deficiencia de la extremidad inferior.
Ejemplo: La articulación de cadera anquilosada a 20 grados en extensión, corresponde a 90% de deficiencia de la extremidadinferior a 36% de deficiencia global.
1.4.1.5Abducción Aducción
Restricción de movimiento:
- i. Colocar a la persona en posición neutra, según se muestra en la figura 46, flexionando al máximo y sosteniendo con las manos el muslo opuesto al valorado. La pierna a examinar debe estar extendida y relajada.
- ii. Centrar el goniómetro sobre la articulación de la cadera como lo muestra la figura 46. Registrar lectura del goniómetro, considerando 90 grados como punto neutral.
- iii. Abducción: Con el muslo de la persona en máxima abducción, como lo muestra la figura 47, seguir el rango de movimiento con el brazo del goniómetro. Registrar el final del arco de movimiento.
- iv. Aducción: Partiendo de la posición neutra con la persona balanceando la pierna a través del eje del cuerpo al máximo, como lo muestra la figura 48, seguir el rango de movimiento con el brazo del goniómetro. Registrar el final del arco de movimiento.
- v. Consultar Restricción de movimiento, Tabla No. 1.33, para la correspondiente deficiencia de la extremidad inferior.
Ejemplo: 20 grados de abducción desde la posición neutra o cualquier arco de 20 grados de abducción activa retenida, corresponde a 3% de deficiencia global.
- vi. Sumar los valores de deficiencia de la extremidad inferior configurada por la restricción de movimiento en abducción y aducción. La sumatoria de estos valores, es la deficiencia de la extremidad inferior.
1.4.1.6 Anquilosis:
- i. Colocar la base del goniómetro como si se midiera en posición neutra. Medir la desviación desde la posición neutra con el brazo del goniómetro. Registrar la lectura.
- ii. Consultar anquilosis, Tabla No. 1.33, para determinar la correspondiente deficiencia de la extremidad inferior.
Ejemplo: La articulación de cadera anquilosada en 20 grados abducción, corresponde a 85% de deficiencia de la extremidad inferior o a 34% de deficiencia de la persona global.
Tabla No. 1.33Articulación coxo femoral abducción y aducción
Restricción de movimiento:
Amplitud media de la abducción aducción = 60 grados
Valor proporcional del movimiento completo = 33%
1.4.1.7 Rotación
Restricción de movimiento:
- i. Colocar a la persona en posición neutra como lo muestra la figura 49.
- ii. Centrar el goniómetro en el centro del talón como lo muestra la figura 49. Registrar la lectura del goniómetro con el brazo de éste apoyado entre el segundo y el tercer dedo. Considerar 90 grados como punto neutral.
- iii. Rotación externa: Con la cadera de la persona en rotación externa máxima como se muestra en la figura 50, seguir el rango de movimiento con el brazo del goniómetro. Registrar el final del arco de movimiento.
- iv. Rotación interna: Partiendo desde la posición neutra con la cadera de la persona en rotación interna máxima según se muestra en la figura 50, seguir el rango de movimiento con el brazo del goniómetro. Registrar el final del arco de movimiento.
- v. Consultar Restricción de movimiento, Tabla No. 1.34, para la correspondiente deficiencia de la extremidad inferior.
Ejemplo: 30 grados de rotación activa externa desde la posición neutra (0°) o cualquier arco de 30 grados de rotación externa activa retenida, corresponden a 5% de deficiencia de la extremidad inferior o a 2% de defiencia global.
- vi. Sumar los valores de deficiencia de la extremidad inferior, producidos por la restricción de movimiento en rotación interna y externa. La sumatoria de estos valores es la deficiencia de la extremidad inferior.
1.4.1.8 Anquilosis:
- i. Colocar la base del goniómetro como si se midiera en posición neutra. Medir la desviación desde la posición neutra con el brazo del goniómetro. Registrar la lectura.
- ii. Consultar anquilosis, Tabla No. 34, para la correspondiente deficiencia de la extremidad inferior.
Ejemplo: La articulación de cadera anquilosada a 20 grados en rotación interna, corresponde a 85% de deficiencia de la extremidad inferior.
Tabla No. 1.34Articulación de la cadera
Restricción de movimiento:
Amplitud media de la Rotación = 90 grados
Valor proporcional del movimiento completo = 33%
1.4.1.8 Cadera: movimientos combinados
Cuando dos o más rangos de movimiento están afectados, se debe considerar lo siguiente:
Restricción de movimiento:
- i. Calcular por separado y registrar las deficiencias de la extremidad inferior correspondientes a la restricción de movimiento en cada arco de movimiento.
- ii. Sumar los valores de deficiencia de la extremidad inferior correspondientes a todos los arcos de movimiento. La sumatoria de estos valores representa la deficiencia de la extremidad inferior debido a la cadera.
Ejemplo:
Si se agrega alteración de rotación tenemos tres rangos de movimiento comprometidos:
1.4.1.9 Anquilosis:
- i. Calcular por separado y registrar las deficiencias de la extremidad inferior correspondientes a anquilosis en cada posición.
- ii. La mayor deficiencia por anquilosis representa la deficiencia de la extremidad inferior debida a la articulación de la cadera.
Ejemplo:
El valor más alto de deficiencia por anquilosis es 85%, por lo tanto la extremidad inferior tiene 85% de deficiencia por la articulación de cadera anquilosada.
1.4.2 Articulación de la rodilla
Técnicas de medición de la movilidad de la articulación de la rodilla.
1.4.2.1 Flexión y extensión
Restricción del movimiento:
- i. Coloque a la persona en una posición neutra como se muestra en la figura 51.
- ii. Centre el goniómetro en la articulación de la rodilla como en la figura 51. Registre las medidas leyendo las cifras con la base del goniómetro a lo largo del eje del fémur y el brazo del instrumento en el eje de la pierna. Se deben mantener estas relaciones mientras se moviliza la articulación. Debe registrarse también toda desviación de la posición neutra para calcular la extensión del daño.
- iii. Haga que la persona flexione la rodilla al máximo de su capacidad, se sigue el movimiento con el brazo del goniómetro. Se registra el fin del arco de movimiento, ver figura 52.
- iv. Verifique nuevamente el movimiento de flexión de la rodilla con la persona en posición sentada. Si el arco de movimiento obtenido es diferente al resultado medido de acuerdo con el punto iii), el término medio de ambos representa la real movilidad articular y es la que debe emplearse para determinar el porcentaje de deficiencia.
- v. Consulte la Tabla No. 1.35 que se refiere a la restricción del movimiento en flexión y extensión. Sume los porcentajes de pérdida de flexión y limitación en la extensión para determinar la deficiencia relacionada con la extremidad inferior.
Si existe imposibilidad de extensión de la rodilla para soportar el peso del cuerpo más allá de 50 grados, la deficiencia es equivalente a una amputación y no se debe agregar ningún porcentaje adicional por pérdida de la flexión.
Ejemplo: Una persona con 70 grados de flexión desde la posición neutra (0°), tiene una deficiencia de 28% de la extremidad inferior.
Para una persona con una flexión de 100° pero con una extensión limitada a 30 grados, la deficiencia será del 35% en la extremidad inferior así: 18% por la pérdida en flexión, más 17% por limitación en la extensión.
1.4.2.2 Anquilosis
- i. Coloque la base del goniómetro como si estuviera midiendo en posición neutra. Mida la desviación desde la posición neutra con el brazo del goniómetro. Registre la lectura.
- ii. Consulte anquilosis, Tabla No. 1.35, para la correspondiente deficiencia por restricción de movimiento.
Ejemplo: Si una rodilla se encuentra anquilosada en 20 grados de flexión, la defiencia de la extremidad inferior es de 60%.
Tabla No. 1.35Articulación de la rodilla flexión, extensión
Restricción de movimiento:
Amplitud media de la Flexión Extensión = 150 grados.
Valor proporcional del movimiento de la articulación = 100%.
Si la persona requiere de prótesis para la estabilidad de la rodilla, se considera en este caso una deficiencia del 25.0% de la extremidad inferior aun cuando exista plena movilidad articular.
1.4.3 Articulación del tobillo
Técnicas de medición de la movilidad de la articulación del tobillo.
1.4.3.1 Movimiento de flexión dorsi plantar
Restricción de movimiento:
- i. Colocar a la persona en posición neutra como lo muestra la figura 53.
- ii. Centrar el goniómetro sobre el maléolo externo como se muestra en la figura 54. Verificar que la base del goniómetro se apoye a lo largo del eje de la tibia. Registrar la lectura del goniómetro, con el brazo de éste paralelo a la planta del pie.
- iii. Dorsi flexión: Con el tobillo de la persona en dorsi flexión máxima, seguir el rango de movimiento con el brazo del goniómetro. Registrar el final del arco de movimiento.
- iv. Flexión plantar: partiendo de la posición neutra llevar el tobillo de la persona a flexión plantar máxima, siguiendo el rango de movimiento con el brazo del goniómetro. Registrar el final del arco de movimiento.
- v. Medir nuevamente el rango de flexión dorsi plantar del tobillo con la rodilla en flexión a 45 grados. Si los arcos de movimiento son diferentes de aquellos obtenidos en los puntos iii y iv los promedios de los resultados representan los arcos de movimiento a ser usados para determinar la deficiencia de la extremidad inferior.
- vi. Consultar Restricción de movimiento, Tabla No. 1.36, para determinar la correspondiente deficiencia de la extremidad inferior.
Ejemplo: 10 grados de dorsi flexión activa desde la posición neutra (0°) o cualquier arco de 10 grados de dorsi flexión activa retenida, corresponde a 4% de deficiencia de la extremidad inferior.
- vii. Sumar los valores de deficiencia de la extremidad inferior generados por la restricción de movimiento en dorsi flexión y flexión plantar del tobillo. La sumatoria de estos valores es la deficiencia de la extremidad inferior correspondiente a esta limitación.
1.4.3.2 Anquilosis:
- i. Colocar la base del goniómetro como si se midiera en posición neutra. Medir la desviación de la posición neutra con el brazo del goniómetro. Registrar la lectura.
- ii. Consultar anquilosis, Tabla No. 1.36, para la correspondiente deficiencia de la extremidad inferior.
Ejemplo: La articulación del tobillo anquilosada a 10 grados en dorsi flexión, corresponde a 50% de deficiencia de la extremidad inferior.
Tabla No. 1.36Articulación del tobillo. Flexión Dorsi plantar
Restricción de movimiento:
Amplitud media de la flexión dorsi plantar = 60 grados
Valor proporcional del movimiento completo = 70%
1.4.3.3 Inversión eversión
Restricción de movimiento:
- i. Colocar a la persona en posición neutra como lo muestra la figura 56. Verifique que el tobillo esté en ángulo derecho. No usar el goniómetro en este caso.
- ii. Inversión: Partiendo de posición neutra con la persona invirtiendo el pie como se muestra en la figura 57, registrar el rango de movimiento del arco descrito por la superficie plantar del pie al girar.
- iii. Eversión: Con la persona evertiendo el pie como lo muestra la figura 55, registrar el rango de movimiento del arco descrito por la superficie plantar del pie al girar.
- iv. Consultar Restricción de movimiento, Tabla No. 1.37, para determinar la correspondiente deficiencia de la extremidad inferior.
Ejemplo: 20 grados de inversión desde la posición neutra (0°) o cualquier arco de 20 grados de inversión activa retenida, corresponde a 2% de deficiencia de la extremidad inferior.
- v. Sumar los valores de la deficiencia de la extremidad inferior producto de la inversión y eversión. La sumatoria de estos valores es la deficiencia de la extremidad inferior.
Nota: Si existe alguna deficiencia de la flexión dorsi plantar, debe ser sumada.
1.4.3.4 Anquilosis:
- i. Estimar el ángulo en el cual la articulación está anquilosada tomando como referencia el ángulo plantar de la superficie del pie.
- ii. Consultar anquilosis, Tabla No. 1.37, para medir la correspondiente deficiencia de la extremidad inferior.
Ejemplo: La articulación del tobillo anquilosada en 20 grados de inversión, corresponde a 57% de deficiencia de la extremidad inferior.
Tabla No. 1.37Articulación del tobillo inversión y eversión
Restricción de movimiento:
Amplitud media de la inversión eversión = 50 grados
Valor proporcional del movimiento completo = 30%
1.4.3.5 Movimientos combinados del tobillo:
Restricción de movimiento:
- i. Calcular por separado y registrar las deficiencias de la extremidad inferior que corresponden a cada arco de movimiento.
- ii. Sumar los valores de las deficiencias de la extremidad inferior correspondientes a todos los arcos de movimiento. La sumatoria de estos valores representa la deficiencia de la extremidad inferior, debido a la restricción del movimiento del tobillo.
Ejemplo:
1.4.3.6 Anquilosis:
- i. Calcular por separado y registrar las deficiencias de la extremidad inferior correspondiente a la anquilosis en cada posición.
- ii. El valor mayor de deficiencia por anquilosis representa la deficiencia de la extremidad inferior, debido a la articulación del tobillo.
Ejemplo:
Anquilosis del tobillo en:
La deficiencia mayor por anquilosis es 50%, por lo tanto, la deficiencia de la extremidad inferior por anquilosis es 50%.
1.4.4 Restricción de los movimientos articulares de los artejos.
Tabla No. 1.38Articulación interfalángica distal del segundo al quinto artejo del pie.
Restricción de movimiento: Carece de valor.
Anquilosis:
Tabla No. 1.39Articulación interfalángica proximal del segundo al quinto artejo del pie
Restricción de movimiento: Carece de valor funcional
Anquilosis:
Tabla No. 1.40Articulación metatarsofalángica del segundo artejo. Flexión dorsi plantar
Restricción de movimiento:
Amplitud media de la Flexión Dorsi Plantar = 70 grados.
Valor proporcional del movimiento completo = 100%.
Tabla No. 1.41Articulación metatarsofalángica del tercer artejo, flexión dorsi plantar
Restricción de movimiento:
Amplitud media de la flexión dorsi plantar = 50 grados.
Valor proporcional del movimiento completo = 100%.
Tabla No. 1.42Articulación metatarsofalángica del cuarto artejo. Flexión Dorsi Plantar
Restricción de movimiento:
Amplitud media de la Flexión dorsi plantar = 30 grados.
Valor proporcional del movimiento completo = 100%.
Tabla No. 1.43Articulación metatarsofalángica del quinto artejo, flexión dorsi plantar
Restricción de movimiento:
Amplitud media de la flexión dorsi plantar = 20 grados.
Valor proporcional de movimiento completo = 100%.
Tabla No. 1.44Deficiencia del segundo al quinto artejo en relación con el pie
1.4.4.1 Movimientos combinados de articulaciones
Segundo al quinto artejo del pie:
Cuando dos o más artejos o articulaciones de un pie están afectados.
- i. Calcular por separado y registrar la deficiencia del dedo correspondiente a cada articulación.
- ii. Combinar esos valores, usando la tabla de valores combinados para hallar la deficiencia del artejo, debido a dos o más articulaciones.
Ejemplo:
- iii. Consultar la Tabla No. 1.44 para hallar la deficiencia del pie correspondiente a cada artejo.
1.4.4.2 Movimientos combinados varios artejos
Cuando dos o más artejos están afectados.
- i. Calcular por separado y registrar la deficiencia causada por cada artejo afectado.
- ii. Calcular por separado y registrar la deficiencia del pie, debido a cada artejo afectado.
- iii. Sumar todos los valores anteriores. La sumatoria representa la deficiencia del pie.
Ejemplo:
- iv. Consultar la Tabla No. 1.50 para hallar la deficiencia de la extremidad inferior, por causa del pie.
1.4.4.3 Articulación interfalángica del artejo mayor. Movimiento de flexión y extensión.
Técnicas de medición de la movilidad de la articulación del artejo mayor.
Restricción de movimiento:
- i. Colocar el pie de la persona en posición neutra como lo muestra la figura 58. Nótense los ángulos de 45 grados de la rodilla y 90 grados del tobillo.
- ii. Centrar el goniómetro próximo a la articulación interfalángica, como lo muestra la figura 59 y registrar la lectura.
- iii. Con el artejo mayor en flexión plantar máxima como lo muestra la figura 60, seguir el rango del movimiento con el brazo del goniómetro. Registrar el final del arco de movimiento.
- iv. Consultar Restricción de movimiento, Tabla No. 1.45, para la correspondiente deficiencia del artejo mayor.
Ejemplo: Una flexión activa desde la posición neutra hasta 10 grados o de extensión máxima, corresponde a 30% de deficiencia del artejo mayor.
1.4.4.4 Anquilosis:
- i. Colocar la base del goniómetro como si se midiera en posición neutra, según lo muestra la figura 59. Medir la desviación desde la posición neutra con el brazo del goniómetro y registrar su lectura.
- ii. Consultar Anquilosis, Tabla No. 1.45, para la correspondiente deficiencia del artejo mayor.
Ejemplo: La articulación inferfalángica anquilosada en 10 grados de flexión, corresponde a 55% de deficiencia del artejo mayor.
Tabla No. 1.45Articulación interfalángica del artejo mayor del pie. Flexión y extensión
Restricción de movimiento:
Amplitud media de la flexión extensión = 30 grados.
Valor proporcional del movimiento completo = 100%.
1.4.4.5 Articulación metatarsofalángica del artejo mayor.
Movimiento de flexión dorsal y flexión plantar.
1.4.4.6 Flexión dorsal
Restricción de movimiento.
- i. Colocar a la persona en posición neutra como lo muestra la figura 61. Nótese el ángulo de 45 grados de la rodilla y el ángulo de 90 grados del tobillo.
- ii. Centrar el goniómetro bajo la articulación metatarsofalángica, según se muestra en la figura 62 y registrar la lectura.
- iii. Con el artejo mayor de la persona en flexión dorsal máxima, seguir el rango de movimiento con el brazo del goniómetro como en la figura 63 y registrar el final del arco de movimiento.
- iv. Consultar Restricción de movimiento, Tabla No. 1.46, para la correspondiente deficiencia del artejo mayor.
Ejemplo: 20 grados de flexión dorsal activa desde la posición neutra (0°) o cualquier arco de dorsi flexión activa retenida de 20 grados, corresponde a 21% de deficiencia del artejo mayor.
- v. Sumar los valores de deficiencia del artejo mayor generado por la flexión dorsal y la flexión plantar. La sumatoria de estos valores es la deficiencia del artejo mayor producto de la articulación metatarsofalángica.
1.4.4.7 Anquilosis.
- i. Colocar la base del goniómetro como si se midiera en posición neutra y medir la desviación desde la posición neutra con el brazo del goniómetro. Registrar la lectura.
- ii. Consultar, anquilosis, Tabla No. 1.46, para la correspondiente deficiencia del artejo mayor.
Ejemplo: La articulación metatarsofalángica anquilosada en 20 grados de flexión dorsal, corresponde a 73% de deficiencia del artejo mayor.
Tabla No. 1.46Articulación metatarsofalángica del artejo mayor del pie, flexión dorsal y plantar
Flexión dorsal
Restricción de movimiento:
Amplitud media de la Flexión dorsal = 50 grados.
Valor proporcional del movimiento completo = 100%
Flexión plantar
Restricción de movimiento:
Amplitud media de la flexión plantar = 30 grados.
Valor proporcional de movimiento completo = 100%.
1.4.4.8Flexión plantar
Restricción de movimiento:
- i. Colocar a la persona en posición neutra, según lo muestra la figura 64.
- ii. Centrar el goniómetro sobre la articulación metatarsofalángica como lo muestra la figura 65 y registrar la lectura del goniómetro. Nótese que el goniómetro ha girado 180 grados desde su posición para medir la flexión dorsal.
- iii. Con el artejo mayor de la persona en flexión plantar máxima, como lo muestra la figura 66, seguir el rango de movimiento con el brazo del goniómetro. Registrar el final del arco de movimiento.
- iv. Consultar Restricción de movimiento, Tabla No. 1.46, para la correspondiente deficiencia del artejo mayor.
Ejemplo: 20 grados de flexión plantar activa desde la posición neutra (0°) o cualquier arco de 20 grados de flexión plantar activa, corresponden a 7% de deficiencia del artejo mayor.
Sumar los valores de deficiencia del artejo mayor dados por la restricción de movimiento en flexión dorsal y flexión plantar. La sumatoria de estos valores, es la defiencia del artejo mayor producto de la articulación metatarsofalángica.
1.4.4.9 Anquilosis:
- i. Colocar la base del goniómetro como si se midiera en posición neutra. Medir la desviación desde esa posición neutral y registrar la lectura.
- ii. Consultar anquilosis Tabla No. 1.46, para registrar la correspondiente deficiencia del artejo mayor.
Ejemplo: La articulación metatarsofalángica anquilosada a 20 grados en replanto flexión, corresponde a 85% de deficiencia del artejo mayor.
1.4.4.10 Movimientos combinados, artejo mayor.
Cuando ambas articulaciones están afectadas.
- i. Calcular y registrar por separado la deficiencia del artejo mayor correspondiente a cada articulación.
- ii. Combinar estos valores, utilizando la Tabla de valores combinados para hallar la deficiencia del artejo mayor generada por alteraciones en ambas articulaciones.
Ejemplo:
- iii. Consultar la Tabla No. 1.48 para hallar la deficiencia del pie relacionado con el artejo mayor.
1.4.4.11 Movimientos combinados extremidad inferior
Cuando dos o más segmentos están afectados.
- i. Calcular por separado y registrar las deficiencias de la extremidad inferior correspondientes a cada segmento (pie, articulación del tobillo, articulación de la rodilla y articulación de la cadera).
- ii. Combinar los valores obtenidos, utilizando la Tabla de valores combinados, para hallar la deficiencia de la extremidad inferior debido a dos o más segmentos.
Tabla No. 1.47Deficiencia de cada artejo (segundo al quinto) respecto al pie y a la extremidad inferior.
Tabla No. 1. 48Deficiencia del pie en relación con el artejo mayor.
Tabla 1.49Deficiencia del pie por anquilosis múltiple de artejos
Tabla No. 1.50Deficiencia extremidad inferior en relación con el pie
Tabla No. 1.51Deficiencia de la persona global en relación con la extremidad inferior
Ejemplo:
Ejemplo:
- iii. Consultar Tabla No. 1.51, para hallar la deficiencia global debido a la extremidad inferior.
1.4.4.12 Fracturas, luxo fracturas y deformidades o secuelas funcionales
No obstante las Tablas referentes a los porcentajes de deficiencia por amputación o restricción en el movimiento de las distintas articulaciones o segmentos, existen situaciones especiales que requieren de una evaluación diferente a las ya mencionadas.
1.4.4.13 Acortamiento extremidad inferior
En caso de acortamiento debido a falta de alineación, deformidad o fractura secundaria, se deben sumar los siguientes valores a las secuelas funcionales.
Acortamiento: Ponderación:
0 a 0.5 pulgada = 5% de la extremidad inferior.
0.5 a 1 pulgada = 10% de la extremidad inferior.
1 a 1.5 pulgadas = 15% de la extremidad inferior.
1.5 a 2 pulgadas = 20% de la extremidad inferior.
La deficiencia global de la persona constituida por la extremidad inferior puede redondearse al 5% más cercano, solamente cuando es la única deficiencia existente.
1.4.4.14 Lesiones de tejidos blandos de una extremidad, superior o inferior.
Cuando se requiere de múltiples procedimientos quirúrgicos, por etapas, dentro de los doce meses posteriores a su iniciación, para recuperar y/o restaurar la función mayor de la extremidad, y si dicha función no se ha conseguido restaurar en el tiempo mencionado y no existen posibilidades de conseguirlo en el plazo de 12 meses, se debe considerar una deficiencia igual a como si estuviera amputado por este concepto.
1.4.4.15 Osteomielitis (diagnosticada radiológicamente)
- i. Localizada en la pelvis, vértebras, fémur, tibia o articulación mayor de una extremidad superior o inferior con actividad persistente o recurrencia de al menos dos episodios agudos en un período de 5 meses previos a la solicitud de invalidez, manifestados por inflamación local, sintomatología general, como fiebre, enrojecimiento, edema, signos de inflamación, derrames y alteraciones de laboratorio, leucocitos y sedimentación elevada.
- ii. Localización múltiple y manifestaciones sistemáticas como las descritas en el punto anterior.
En ambos casos de debe considerar una deficiencia mayor de 33%.
En casos distintos a los señalados anteriormente, en los literales a) y b) del punto 3, debe considerarse el defecto en posturas y marcha, cuando no hay posibilidad de una buena ortesis. Para ello se debe utilizar la primera sección de la Tabla No. 11.1 del capítulo XI.
1.5Imputaciones
1.5.1 Amputación extremidades superiores
Tabla No. 1.52Amputaciones en extremidades superiores
Nota: El valor de deficiencia por amputación considera la pérdida de función motora y la pérdida asociada por sensibilidad. En el caso de la mano, que es un órgano prensil y sensitivo es necesario, referirse al capítulo de nervios periféricos además de lo establecido en este capítulo.
Resumen de deficiencias:
Dedos, mano, extremidad superior, persona
- 1.5. 2 Amputaciones extremidades inferiores
Tabla No. 1.53Amputaciones en extremidades inferiores
Extremidad inferior
Correspondencia de deficiencias
En los puntos siguientes se describen amputaciones que por sí solas implican una deficiencia mayor de 2/3, sin necesidad de aplicar la Tabla.
1.5.3 Amputación o deformidad anatómica:
- i. Pérdida importante de la función por cambios degenerativos derivados de déficit vascular o neurológico, pérdida traumática de masas musculares o tendones, y estudio radiológico demostrativo de anquilosis ósea en ángulo desfavorable, subluxación o inestabilidad, de:
Ambas manos; o
Ambos pies; o
Una mano y un pie; o
- ii. Amputación de una extremidad inferior en, o sobre, el tarso debida a enfermedad vascular periférica o diabetes mellitus; o
- iii. Hemipelvectomía o desarticulación de la cadera.
- iv. Incapacidad para usar prótesis en forma efectiva, sin dispositivos de apoyo obligatorios debido a una de las siguientes causas:
Enfermedad vascular; o
Complicaciones neurológicas (por ejemplo, pérdida del sentido de posición), o
Muñón demasiado corto o complicaciones persistentes del muñón en los últimos 12 meses desde el comienzo de su enfermedad; o
Trastornos de una extremidad inferior contralateral que provoque restricciones motoras importantes.
CAPITULO II
Sistema nervioso periferico
2.Nervios espinales periféricos
Introducción
Estas normas establecen los criterios a utilizar para la evaluación de la deficiencia permanente derivada de la alteración de los nervios espinales periféricos. Cuando exista la presunción diagnóstica de lesión de un nervio periférico y antes de determinar el porcentaje de deficiencia permanente, es necesario establecer con la mayor certeza posible cuál nervio o grupo de nervios son los afectados. El diagnóstico médico debe sustentarse en signos y síntomas específicos, como resultado de una Historia Clínica cuidadosamente elaborada, un examen neurológico completo y el uso de ayudas diagnósticas o electrodiagnósticas apropiadas, para determinar la intensidad del dolor, disconfort o pérdida de sensibilidades ocurrida en las áreas inervadas por el nervio afectado, como también la pérdida de fuerza muscular correspondiente.
Para evaluar la deficiencia es preciso determinar el grado de disfunción por concepto de:
2.1 Dolor
El dolor es una sensación subjetiva, individual e inmensurable de agonía, disconfort y angustia, que afecta a la persona en forma variable. Es un complejo único de estímulos aferentes que puede combinarse con el estado emocional del individuo, experiencias previas y su estado mental actual. Se compone de una estimulación nerviosa y una reacción central, extremadamente variable en su tiempo e intensidad de desarrollo.
No obstante, existen algunos métodos que permiten al médico examinador juzgar si el dolor es real y si se deriva de compromiso de los plejos, raíces o nervios espinales. Para evaluar el dolor asociado con trastornos nerviosos espinales periféricos se deberá tener en cuenta:
- i. Cómo el dolor interfiere con el desempeño de las labores cotidianas del individuo;
- ii. Cuál es la extensión del dolor siguiendo la distribución del dermatoma comprometido;
- iii. Hasta qué punto la descripción del dolor indica que es causado por una neuropatía periférica, como el hecho de que se asocie con otros síntomas o signos de la raíz o nervio comprometido.
La causalgia (mayor o menor), lesión con parálisis de músculos flexores y pronadores de intensidad variable, con atrofia muscular, lesiones tróficas cutáneas e intenso dolor, se asocia ocasionalmente con neuropatía periférica, particularmente de los nervios mediano, ciático y tibial. Cuando la causalgia persiste a pesar de un tratamiento apropiado, la pérdida de la función puede llevar a deficiencia de 100% de la extremidad afectada.
El compromiso de los nervios periféricos o raíces nerviosas puede presentarse con parálisis y debilidad muscular, como también con disestesias. En caso de debilidad, el paciente intentará suplir la deficiencia fortaleciendo otros grupos musculares para lograr los movimientos deseados.
Por tanto, el médico debe tener pleno conocimiento de los músculos involucrados en el movimiento del cuerpo y sus partes.
2.2 Pérdida de fuerza muscular
Las pruebas musculares ayudan a evaluar la lesión del nervio específico e incluyen fuerza, duración y repetición de la contracción muscular. La pérdida de fuerza no simulada, se mide de acuerdo con el rango de movilidad completo contra gravedad y resistencia, que determinará la deficiencia del órgano, de conformidad con el siguiente esquema:
En lo posible hay que diferenciar la pérdida de fuerza por dolor de la pérdida de la función por compromiso motor, y calificar por separado con las tablas correspondientes. Para ello se debe tener en cuenta lo siguiente:
2.2.1 Alteraciones sensitivas
Al evaluarlas se deberá considerar:
- i. Dolor y disestesias.
- ii. Alteraciones en el conocimiento de las medidas, forma y calidad de los objetos (estereognosis).
- iii. Alteraciones en el sentido de la posición y en la percepción de dos puntos.
- iv. Parestesias de origen cerebral.
- v. Alteraciones que se pueden descubrir con otras pruebas más complejas, como los desórdenes en la imagen del cuerpo.
2.2.2 Alteraciones motoras
Estos desórdenes incluyen la hemiparesia y la hemiplejía que son limitantes. Además, se considera otra sintomatología no tan limitante, a saber:
- i. Movimientos involuntarios como temblor, atetosis, corea o hemibalismo.
- ii. Alteraciones en el tono y postura.
- iii. Varias formas de aquinesia y disquinesia, en las cuales el movimiento puede ser gravemente afectado como en la enfermedad de Parkinson.
- iv. Deficiencia de movimientos asociados y cooperativos.
- v. Alteraciones complejas de la manualidad y el porte, incluyendo ataxias.
Los métodos para la evaluación de estas funciones se indican más adelante.
2.2.3 Exámenes de ayuda diagnóstica
De los exámenes que pueden ayudar a determinar el compromiso nervioso se destacan las pruebas electrodiagnósticas, que incluyen la electromiografía, el tiempo de conducción nerviosa y los potenciales evocados. Estos exámenes sólo deben realizarse en centros especializados y por profesionales de comprobada idoneidad y capacidad técnica.
2.3 Nervios espinales
El orden recomendado y descrito para determinar la deficiencia permanente causada por el daño de un nervio espinal periférico es:
- i. Las raíces nerviosas espinales.
- ii. Los plejos nerviosos espinales.
- iii. Los nervios espinales específicos.
2.3.1 Plexos nerviosos espinales
La deficiencia por lesiones o enfermedades de los plexos nerviosos debe determinarse evaluando la pérdida de sus variadas funciones. A través de anastomosis de las raíces nerviosas se forman los troncos nerviosos principales, cuya importancia clínica reside en el hecho de que sus respectivas lesiones son fácilmente reconocibles por dar origen a síndromes precisos.
- i. Plexo braquial o tronco superior.
- ii. Plexo lumbo sacro o tronco medio o inferior.
2.3.1.1 Plexo braquial o tronco superior
Inerva el hombro y la extremidad superior y está formado por las divisiones anteriores de la C5 C6 C7 y C8 de las raíces cervicales y de la primera raíz torácica.
Tabla No. 2.1Deficiencia del plexo braquial unilateral
Nota: Cuando subsiste verdadera causalgia producida por el mediano, ciático y tibiales, pese al tratamiento, la pérdida funcional de la extremidad afectada podría originar 50% de deficiencia de dicha extremidad.
2.3.1.2 Plexo lumbosacro
Los principales nervios de la extremidad inferior y de la pelvis nacen del plexo lumbosacro.
Las alteraciones de este plexo no sólo involucran la extremidad inferior sino también el intestino, vejiga y órganos sexuales, más la estabilidad del tronco.
Tabla No. 2.2Deficiencia del plexo lumbosacro unilateral
Nota: Cuando subsiste verdadera causalgia del mediano, ciático y tibiales pese al tratamiento, la deficiencia de la extremidad afectada podría ser del orden del 50% de dicha extremidad.
2.4Raíces de nervios espinales
Tabla No. 2.3Deficiencia unilateral por raíz de nervio espinal
Nota: La conversión a deficiencia global debiera hacerse solamente cuando hayan sido combinadas todas las deficiencias de la extremidad estudiada.
2.4.1Nervios espinales nominados
2.4.1.1 Cabeza, cuellos y diafragma
Tabla No. 2.4Deficiencia específica unilateral del nervio espinal que afecta a la cabeza y al cuello
Un transtorno unilateral del nervio frénico daría lugar a una deficiencia mínima, toda vez que la persona lo compensaría y continuaría realizando sus actividades cotidianas. La deficiencia global de la persona por complicación frénica unilateral sería de 0% a 2.5%. Por otra parte, una complicación frénica bilateral daría lugar a una reducción comprobable de la función ventilatoria y tendría que ser evaluada de acuerdo con los criterios fijados en el capítulo del sistema respiratorio.
2.4.1.2 Extremidad superior
Figura 3. Inervación motora extremidad superior
Tabla No. 2.5Deficiencia unilateral del nervio espinal que afecta a la extremidad superior
Nota: Consultar la Tabla No. 2.7 para convertir la deficiencia de la extremidad superior en deficiencia global, sólo después de combinar todas las deficiencias de la extremidad superior estudiada.
Tabla No. 2.6Conversión de la deficiencia de los dedos en deficiencia de la mano y de la extremidad superior
Tabla No. 2.7Conversión de la deficiencia de la extremidad en deficiencia global
Los porcentajes de estas tablas vienen expresados en forma de implicación unilateral. Cuando haya compromiso bilateral las deficiencias individuales unilaterales deberán ser determinadas separadamente y convertidas cada una en deficiencia global. Finalmente se combinan estos valores empleando la tabla de valores combinados.
Los porcentajes para la extremidad superior figuran en términos de la extremidad dominante. Por lo tanto, cuando se haya determinado una deficiencia entre 5% y 50% de la extremidad superior no dominante, este valor deberá ser reducido en 5%. Si la deficiencia de la extremidad no dominante está comprendida entre 51% y 100% de la extremidad superior, el valor deberá ser reducido en 10% antes de realizar la conversión a la deficiencia global.
La deficiencia global debida a la extremidad superior puede aproximarse al 5% más próximo cuando sea la única deficiencia implicada.
2.4.1.3 Extremidad inferior
Figura 4. Inervación motora extremidad inferior
Tabla No. 2.8Deficiencia del nervio espinal unilateral específico que afecta la extremidad inferior
Notas:
-
- Ver Tabla No. 1.9 para convertir la deficiencia de la extremidad inferior en deficiencia global de la persona.
-
- La conversión a deficiencia global desde la deficiencia parcial sólo se hace cuando todas las deficiencias que afectan a la extremidad inferior estudiada hayan sido combinadas.
Tabla No. 2.9Porcentaje de deficiencia de la extremidad inferior en relación con la deficiencia global
Tabla No. 2.10Deficiencia por raíces torácicas:
CAPITULO III.
Reumatologia
3.Reumatologia
3.1Introduccion
La reumatología es la subespecialidad de la Medicina Interna que estudia las enfermedades médicas del aparato locomotor, que constituyen una de las causas más frecuentes de consulta médica y uno de los motivos invocados más frecuentemente en las solicitudes de invalidez, lo que se ve aumentado con la progresión en edad de los individuos.
Las diversas deficiencias del aparato locomotor se analizarán considerando cuidadosamente lo siguiente:
- i. Tipo de patología.
- ii. Terapia médico quirúrgica aplicada.
- iii. Programa de medicina física y rehabilitación.
- iv. Tiempo de evolución de la enfermedad y posible recuperación.
- v. Grado de alteración funcional permanente.
Si bien la clasificación internacional de los reumatismos hace distinciones más específicas, con fines prácticos podemos agruparlos en cuatro grandes tipos de patologías.
- i. Inflamatorias.
- ii. Degenerativas.
- iii. Metabólicas.
- iv. Extraarticulares.
3.1.1Inflamatorias
3.1.1.1 Etiología conocida:
- i. Artritis séptica.
- ii. Artritis traumática
3.1.1.2 De etiología desconocida:
- i. Artritis reumatoidea
- ii. Artritis reumatoidea juvenil
- iii. Espondiloartropatías seronegativas, dentro de las cuales se incluye espondilitis anquilosante, artritis psoriásica y síndrome de Reiter.
- iv. Enfermedades del tejido conectivo:
. Lupus eritematoso sistémico.
. Esclerosis sistémica progresiva.
. Dermatomiositis.
. Vasculitis (PAN, ETC.)
. Enfermedad mixta del tejido conectivo.
. Síndrone de Sjögren.
3.1.2Degenerativas
- i. Artrosis de manos.
- ii. Artrosis de columna cervical.
- iii. Artrosis de columna lumbar.
- iv. Artrosis de caderas.
- v. Artrosis de rodillas.
- vi. Otras.
3.1.3Metabólicas
- i. Gota.
- ii. Condrocalcinosis.
- iii. Osteoporosis.
- iv. Por depósito de hidroxiapatita.
3.1.4Extra articulares
- i. Bursitis.
- ii. Tendinitis.
- iii. Periartritis.
- iv. Síndrome de atrapamientos neurales (Ej. Síndrome túnel carpiano).
- v. Fibromialgia primaria o secundaria.
Estas patologías comprometen fundamentalmente el aparato locomotor asociado o no a compromiso de otros parénquimas como: riñón, pulmón, corazón, sistema nervioso central y periférico, etc., cuyas ponderaciones de incapacidad deben revisarse en los capítulos respectivos.
3.2Criterios para la evaluacion de la deficiencia
Para la evaluación de la incapacidad por causas reumatológicas es fundamental que las Comisiones de Evaluación Funcional y las Juntas de Invalidez tengan en cuenta que el diagnóstico de estas patologías se debe realizar con base en conceptos clínicos, de laboratorio, radiológicos, imagenológicos y además asegurarse que el interesado haya recibido una terapia suficiente y adecuada. A continuación se describen los criterios de mayor relevancia para ser considerados.
3.2.1 Terapia
La terapia para las patologías inflamatorias consta de medicamentos como sales de oro, D penicilamina, cloroquina e inmunodepresores. Por lo menos dos de las drogas señaladas, deberían haber sido administradas a la persona por un período no inferior a los seis (6) meses continuos antes de su evaluación. Se exceptúa de la norma anterior el caso respecto del cual hubiere existido una contraindicación médica fundamentada. Es de suma importancia asegurarse que el trabajador haya agotado los recursos terapéuticos.
3.2.2 Posibilidades Quirúrgicas
Se debe tener presente que para el tratamiento de algunas de estas patologías existen alternativas quirúrgicas, que pueden disminuir el grado de incapacidad.
3.2.3 Rehabilitación
Las Comisiones de Evaluación Funcional y las Juntas de Calificación de Invalidez se asegurarán de considerar que el trabajador se haya sometido a un programa de medicina física y rehabilitación bien realizado y por tiempo suficiente. En caso contrario se determinará que existen tratamientos pendientes.
3.2.4 Tiempo de evolución
La enfermedad debe tener por lo menos un año de evolución para determinar que el pronóstico es malo y se pueda concluir fehacientemente que no habrá una recuperación funcional parcial o total.
3.3Diagnostico
Para la evaluación de la incapacidad por causa reumatológica debe tenerse en cuenta lo siguiente:
3.3.1 Diagnóstico bien fundamentado con base en criterios clínicos, de laboratorio e imagenológicos
3.3.2 En patologías inflamatorias, según el caso, los principales exámenes de laboratorio solicitados deben ser reportados cuantitativamente, a saber:
- i. Hemograma.
- ii. VSG.
- iii. Factor reumatoideo (realizado en dos laboratorios distintos).
- iv. Anticuerpos antinucleares (AAN).
- v. Anticuerpos anti DNA.
- vi. Anticuerpos anti ENA (Sm, Rnp, Ro, La, antiSCL70, etc.).
- vii. VDRL, Proteína C Reactiva, C3 y C4.
- viii. Depuración de creatinina.
- ix. Transaminasas (G.O. y G.P.).
- x. Creatinfosfoquinasa (CK).
- xi. Orina completa y sedimento urinario.
- xii. Imagenología de mano o articulaciones comprometidas.
- xiii. Biopsia sinovial, renal, de nódulos, etc.
3.3.3 En patologías degenerativas y extraarticulares se recomienda el estudio imagenológica completa de las articulaciones afectadas, además de un hemograma y velocidad heredimentación (VSG).
3.3.4. En patologías metabólicas se debe utilizar:
- i. Estudio radiológico.
- ii. Nitrógeno Uréico en sangre y orina de 24 hrs.
- iii. Calcio.
- iv. Fósforo.
- v. Fosfatasas alcalinas.
- vi. Hemograma.
vii.VSG.
3.4Evaluacion de la deficiencia por afecciones reumáticas articulares inflamatorias
3.4.1 Clase I: Deficiencia: 0 4.9%
Existe una patología posible o probable de Artritis Reumatoidea o afecciones similares consistentes en artralgias migratorias, rigidez articular matinal, sin signos de sinovitis ni deformaciones, ni compromiso del estado general.
Los exámenes de laboratorio o radiografías no tienen alteraciones significativas.
Las artralgias, artritis, o ambas deben presentarse por lo menos durante tres meses.
No hay limitación de la actividad de la vida diaria ni laboral.
3.4.2 Clase II: Deficiencia: 5 17.4%
Existen síntomas y signos evidentes de enfermedad inflamatoria articular consistentes en:
Poliartralgias, poliartritis simétricas o migratorias, rigidez matinal de las articulaciones por lo menos durante una hora.
Elementos de Sinovitis articulares, sin deformaciones ni desviaciones.
Los rangos de movimientos articulares, aunque dolorosos, son normales.
Los exámenes de laboratorio comprueban la existencia de una enfermedad articular inflamatoria.
Las radiografías pueden mostrar existencia de osteoporosis yuxtaarticular, pinzamiento articular o pequeñas erosiones articulares.
La capacidad funcional está restringida en forma leve o moderada que no impide las actividades de la vida diaria.
3.4.3. Clase III: Deficiencia: 17.5 29.9%
Existe una enfermedad inflamatoria poliarticular definida, a los síntomas y signos de la clase anterior se agregan la existencia de deformaciones, desviaciones articulares, o ambas. Los exámenes de laboratorio e imagenológicos son concluyentes de patología articular
Las medidas terapéuticas que modificarían favorablemente el curso de la enfermedad son de éxito relativo.
Existe una moderada o acentuada limitación de la capacidad funcional para realizar las actividades de la vida diaria.
Si existe compromiso de otros parénquimas (riñón, pulmón, corazón, piel, SNC y periférico), deben evaluarse en los capítulos respectivos.
3.4.4 Clase IV: Deficiencia: 30 45%
Enfermedad inflamatoria poliarticular activa o inactiva, tipo clásica, con severas secuelas osteoarticulares, musculares o cutáneas (artrosis secundaria, subluxaciones, anquilosis fibrosa u ósea, atrofia muscular, fibrosis cutánea, etc.), que provoca una incapacidad absoluta y sólo permite el desarrollo mínimo de las actividades personales de la vida diaria.
El estudio radiográfico debe demostrar por lo menos la existencia de estas lesiones articulares.
3.5Evaluacion de la deficiencia por afecciones reumaticas degenarativas
Si bien se trata de degradación del cartílago independientemente de la edad del individuo, en líneas generales se considera que no es una enfermedad que provoque por sí sola una incapacidad absoluta y permanente, excepto cuando existe una poliartrosis en las articulaciones que soportan peso.
La artrosis por sí sola es dolorosa en períodos agudos, y por las reacciones inflamatorias de vecindad que provoca, o bien por los procesos neurológicos compresivos que se observan a nivel de la columna vertebral.
De tal manera, que la ponderación de las deficiencias por artrosis no debe basarse en la existencia propia de la enfermedad, sino, en las limitaciones funcionales de las articulaciones que provoca la misma y los procesos neurológicos compresivos neurales de vecindad.
Con tal objetivo hay que remitirse a las tablas de evaluación de los rangos de movimientos articulares y al compromiso de los Nervios Espinales Periféricos, señalados en los capítulos correspondientes.
TABLA No.3.1.Valores de deficiencia global derivada de la artrosis de manos
Mención especial merecen las artrosis de cadera, rodillas o ambas, en las cuales a los rangos de movimiento articulares ponderados debe agregarse la pérdida capacidad funcional.
TABLA No. 3.2.Valores de deficiencia global derivada caderas, rodillas o ambas
Clase I: Deficiencia: 2.5 9.9%
Puede sostenerse de pie pero camina con dificultad en todos los terrenos.
Clase II: Deficiencia: 70 17.4%
Puede sostenerse de pie y caminar sólo en terreno llano.
Clase III: Deficiencia: 17.5 29.9%
Puede sostenerse de pie y caminar sólo con aditamentos (muletas o bastones) y en terreno llano.
Clase IV: Deficiencia: 30 45%
Puede sostenerse de pie pero no puede caminar.
En todos los casos debe considerarse previamente a la evaluación la posibilidad de tratamientos quirúrgicos (endoprótesis), teniendo en cuenta el acceso de la persona a este tipo de tratamientos.
3.6Evaluacion de la deficiencia por enfermedades reumaticas metabólicas
3.6.1 Gota
Se caracteriza por crisis inflamatorias articulares agudas, generalmente monoarticulares, las que habitualmente no dejan secuelas. Es controlable con drogas antiinflamatorias no esteroideas. La repetición de estos episodios se puede evitar con drogas inhibidoras de la síntesis de ácido úrico, uricosúricas o ambas, y en general, no provoca incapacidad física. Sin embargo, en ocasiones, por tratamientos mal llevados se producen crisis inflamatorias articulares a repetición, que pueden provocar severas deformaciones, osteolisis, formación de tofos periarticulares, daño renal por depósito de uratos. En estos casos puede producirse una incapacidad física asimilable a las clases II, III o IV de los reumatismos inflamatorios. El daño renal se evaluará según lo establecido en el capítulo respectivo.
El diagnóstico deberá confirmarse con radiografías, uricemias y uricosurias de 24 horas, repetidas en el tiempo.
3.6.2 Condrocalcinosis
Compromete con mayor frecuencia las rodillas, ocasionalmente las articulaciones de los hombros, muñecas y tobillos.
Su característica principal es la monoartritis y el diagnóstico se basa en el examen radiográfico y la existencia de cristales de pirofosfato de calcio en el sinovioanálisis.
Las crisis repetidas pueden determinar una artrosis secundaria que se evaluará según los rangos de movimientos articulares y capacidad funcional.
3.6.3 Osteoporosis generalizada
Es una patología de etiología primario o secundario, que se caracteriza por la pérdida de masa ósea, especialmente en la columna dorsolumbar, la pelvis, las caderas y las muñecas, que cuando son asintomáticas no producen deficiencia. Cuando existe dolor o espasmo muscular sin deformidad del esqueleto y se consigue una completa remisión de estos síntomas mediante una terapia continúa a base de hormonas y minerales, se puede considerar una deficiencia global de hasta 2.4%.
Cuando se necesita terapia continua para aliviar el dolor sin conseguir su remisión total se considerará una deficiencia global entre 2.5 y 7.5%.
Para cualquier caso, el cálculo del déficit de la densidad mineral ósea (DMO), se hará de conformidad con la biotecnología disponible en el territorio nacional.
3.7Evaluacion de la deficiencia por reumatismos extraarticulares
Las alteraciones por reumatismos extraarticulares corresponden a Bursitis, tendinitis o periartritis de origen microtraumático repetitivo. Las localizaciones más comunes son: Hombros (bursitis, tendinitis del supraespinoso, bicipital, etc.), epicondilitis, tendinitis del extensor del pulgar, tendinitis de los flexores de los dedos de las manos (dedo en resorte), bursitis peritrocantérica, bursitis de la pata de ganso.
En general se trata de patologías que responden muy bien al tratamiento médico y ocasionalmente quirúrgico, de tal manera que no provocan deficiencia. Sin embargo, en pocas oportunidades quedan secuelas que deberán evaluarse según lo establecido en el capítulo que comprende la tabla de los rangos de movimientos articulares.
Atrapamientos neurales: el principal es el síndrome del túnel carpiano para cuyo diagnóstico es indispensable efectuar un electromiograma y una cuantificación de la velocidad de conducción nerviosa de los nervios medianos. Si bien, con tratamiento quirúrgico habitualmente se logra una recuperación completa, en ocasiones con terapia efectuada tardíamente puede dejar secuelas que se deberán evaluar según la tabla de compromiso de los nervios espinales periféricos. Es necesario realizar un electromiograma y velocidad de conducción nerviosa en un tiempo postoperatorio no menor de 6 meses antes de evaluar esta patología.
Cuando se habla de fibrositis se incluye en ella a aquellos pacientes que presentan mialgias, artralgias, parestesias, contracturas musculares, etc., sin una base orgánica evidente y que habitualmente corresponden a trastornos funcionales no psicóticos. Su evaluación cae dentro del campo de la psiquiatría dado que siempre el examen físico osteoarticular y de laboratorio resulta normal, y si existieran alteraciones radiográficas, éstas no serían de significación clínica.
CAPITULO IV.
Aparato respiratorio
4.Aparato respiratorio
4.1 Introducción
El propósito de esta guía es ayudar al médico a evaluar la disfunción permanente del aparato respiratorio y su efecto en el desempeño del individuo en la vida cotidiana. Sin embargo, debe recordarse que este tipo de disfunción crónica no es estática, sino que por el contrario, puede ser la manifestación de procesos cambiantes de manera que es ideal tener evaluaciones periódicas a intervalos apropiados según la historia natural de la enfermedad pulmonar diagnosticada.
También debe recordarse que el grado de disfunción pulmonar cuantificado no necesariamente se correlaciona directamente con la extensión ni la severidad de la lesión tisular o anatómica, ni con las sensaciones subjetivas de enfermedad o síntomas que refiere el paciente para su desempeño diario. Esto se debe entre otras, a la gran reserva normal que tienen los pulmones, el compromiso multisistémico simultáneo, especialmente del Aparato Cardiovascular; la gran variabilidad interindividual de ciertas medidas fisiológicas y la respuesta emocional del sujeto frente a la neumopatía.
Existen muchas pruebas de función pulmonar de valor para el diagnóstico y como guía terapéutica y de pronóstico. Sin embargo, para definir la clase funcional a la que pertenece un individuo no es necesario ni práctico realizarlas indiscriminadamente.
El médico puede definir la clase funcional realizando una interpretación juiciosa de toda la información obtenida de la historia clínica, los resultados de pruebas de función pulmonar, las imágenes diagnósticas y todas los demás exámenes de ayuda combinados con su impresión clínica.
La principal función del aparato respiratorio es mantener un intercambio alvéolo capilar que asegure un aporte adecuado de oxígeno a los tejidos y la eliminación del dióxido de carbón procedente de la combustión interna tisular. Una buena manera de saber si esto se está cumpliendo a satisfacción, es la medición de los gases arteriales, particularmente PO2, PCO2, HCO3y pH, definiéndose la insuficiencia respiratoria como aquella que es incapaz de mantener una PO2arterial de a lo menos 60 mm Hg, pudiendo o no agregarse una elevación de la PCO2 arterial sobre 45 mm Hg.
Si bien la detección de una insuficiencia respiratoria crónica, con o sin retención de CO2, es mérito suficiente para calificar la deficiencia respiratoria como superior a 33% de la capacidad de trabajo del individuo que la padece, debe considerarse que esta es una condición avanzada de la patología respiratoria y que hay muchas otras instancias que afectan a la mecánica respiratoria o a los flujos aéreos que producen una disnea igualmente invalidante, sin que ello se refleje necesariamente en la gasimetría arterial.
Para el estudio de estos últimos casos la evaluación de la disnea es de gran importancia, pero sólo tiene valor si guarda una razonable correlación con las pruebas espirométricas que miden objetivamente los trastornos restrictivos, obstructivos o mixtos.
Las pruebas funcionales tienen valor para la evaluación de la deficiencia respiratoria sólo si se han efectuado cuando el paciente se encuentra en una condición estable, alejado de un episodio agudo o recurrente y siempre que se hayan agotado los recursos terapéuticos pertinentes.
En el texto se hace una clasificación basada en pruebas de laboratorio y observaciones clínicas. En cada sección de este capítulo hay elementos subjetivos y valores de porcentaje para determinar la deficiencia global de la persona. Puesto que hay una amplia variedad en los resultados de las pruebas de ventilación entre individuos normales, no puede definirse ningún porcentaje de deficiencia global hasta que la deficiencia funcional haya progresado hasta el punto de encontrarse dentro del criterio establecido para la Clase II que más adelante se indica.
Se debe tener presente que los pacientes con síntomas que están dentro de los criterios de la Clase I deben tener una deficiencia global del 0 %, aunque haya anormalidad anatómica demostrable en el aparato respiratorio.
La clasificación de la deficiencia del aparato respiratorio se basa en:
- i. Grado de disnea
- ii. Signos radiográficos
- iii. Grado de deficiencia funcional
4.2Procedimientos para evaluar la deficiencia de origen respiratorio
Se debe realizar una anamnesis cuidadosa y un examen clínico completo, con especial énfasis de los síntomas derivados del aparato cardiopulmonar.
Se debe contar con:
- i. Radiografías de tórax en proyecciones postero anterior y lateral en inspiración profunda y demás imágenes diagnósticas respiratorias.
- ii. Espirometría completa (basal y con broncodilatador).
- iii. Gases arteriales en reposo y en ejercicio, curva de oxígeno y demás pruebas de gases.
- iv. Difusión de monóxido de carbono, pletismografía pulmonar, volúmenes pulmonares y demás pruebas funcionales necesarias.
- v. También pueden ser necesarias otras como:
Electrocardiograma.
Hematocrito y determinación de hemoglobina.
4.3Examen fisico y de laboratorio
4.3.1 Evaluación en clases funcionales de la disnea
- i. Grado 0: Normal, no hay disnea.
- ii. Grado I: El paciente puede caminar al paso de las personas sanas de su misma edad y constitución en terreno plano, pero presenta disnea al subir una cuesta o una escalera.
- iii. Grado II: El paciente puede caminar varias cuadras a su propia velocidad y presenta disnea al caminar rápido en lo plano.
- iv. Grado III: El paciente presenta disnea al caminar despacio en lo plano.
- v. Grado IV: El paciente tiene disnea en reposo e incluso la presenta al vestirse, bañarse o lavarse.
4.3.2 Espirometría
Debe realizarse en centros con experiencia en la práctica de este tipo de exámenes, que cuenten con equipos confiables y debidamente calibrados y el personal técnico capacitado para efectuarlos. La prueba debe efectuarse en condiciones basales y después de la administración de un broncodilatador en aerosol (de preferencia salbutamol en dosis de por lo menos 200 mg.), a menos que los valores basales sean equivalentes a un 70% o más de los valores normales previstos o que el broncodilatador esté contraindicado.
Debe informarse como mínimo la Capacidad Vital Forzada (CVF), el Volumen Espiratorio Forzado en un segundo (VEF1), la proporción de relación entre estos dos parámetros o el Indice de Tiffenau (VEFI/CVF x 100), el Flujo Espiratorio Forzado entre el 25 y el 75% de la CVF (FEF25 75) también llamado Flujo Espiratorio medio máximo (FEMM) y el Flujo Pico (PF). Los valores deben expresarse en términos absolutos y en porcentaje del valor normal esperado.
Debido a la variabilidad de los valores normales, el límite inferior de normalidad de cada uno de los índices anteriores se ha fijado en el percentil 95 el valor teórico promedio esperado, es decir en el valor sobre el cual se distribuye el 95% de los sujetos normales.
La Tabla número 4.1 resume los límites inferiores normales de la CVF, VEF, índice de Tiffenau y FEF25 75 expresados como porcentaje del valor teórico esperado.
TABLA No. 4.1Limite inferior de normalidad de los indices espirométricos de acuerdo con elpercentil 95 del valor promedio normal, expresado como porcentaje del valor teórico esperado
Los análisis de la función pulmonar no se deben realizar en presencia de crisis asmáticas u otra evidencia de broncoespasmo. Las pruebas funcionales respiratorias realizadas en presencia de ellos no cumplen el requisito de grado de severidad y por tanto, no deben tenerse en cuenta para la calificación de la deficiencia. Tampoco deberán realizarse durante o poco después de una enfermedad respiratoria aguda.
Debe considerarse la capacidad del examinado para comprender las instrucciones y su cooperación en la realización de la prueba.
El médico deberá tener especial cuidado en detectar los criterios arriba mencionados y establecer la correlación de estas pruebas con el examen clínico efectuado.
Los gases arteriales son menos útiles en la evaluación de la deficiencia y sólo tienen valor cuando representan una condición permanente.
Los cambios agudos en los valores de PO2, PCO2y saturación de oxígeno, no deben considerarse para calificar la deficiencia y, tampoco deben ser de muestras tomadas durante una crisis de broncoespasmo o en el curso de una enfermedad respiratoria aguda.
No obstante lo anterior, valores de PCO2mayores de 45 mm Hg a nivel del mar y mientras la persona respira aire ambiente (sin oxigenoterapia), por representar una insuficiencia respiratoria crónica grave, determinan una deficiencia de 35.0% o más.
Cuando la enfermedad respiratoria es de naturaleza episódica como puede ocurrir en el asma y en complicaciones como bronquiectasias y bronquitis asmáticas, el criterio empleado para determinar el nivel de la deficiencia incluye la frecuencia de los episodios severos a pesar del tratamiento prescrito adecuado y efectuado correctamente al paciente, entre otros.
4.4Deficiencia global de la persona por patologías del sistema respiratorio
4.4.1 Clase I: Deficiencia global: O 4.9%
- i. Radiografías: Normales por regla general, puede haber evidencia de cicatrices o enfermedad inactiva, incluyendo por ejemplo, silicosis nodular mínima o cicatrices pleurales.
- ii. Disnea: Grado I.
- iii. Pruebas de función ventilatoria VEFI o CVF: iguales o mayores al límite inferior de normalidad (Tabla No. 4.1). No menos del 80% del normal.
- iv. Gasimetría arterial: normal.
Ejemplo: Un hombre de 36 años, expuesto durante 7 años a polvo de sílice, en los últimos dos años se queja de disnea al subir muy rápido dos pisos. En la mañana presenta tos moderada aunque productiva. Fumador de 20 cigarrillos en los últimos 15 años. La radiográfia de tórax muestra numerosas sombras nodulares diseminadas en ambos pulmones, las que estaban presentes en radiografías tomadas dos años antes. Tanto el VEFI como CVF eran del 90% del normal esperado.
Diagnóstico: Silicosis pulmonar no progresiva.
Deficiencia: 0% de la persona global.
Aunque esta persona presenta evidencias radiológicas de una silicosis leve, la disnea es proporcional al esfuerzo que realiza y las pruebas ventilatorias están en rangos normales, razón por lo que se otorga un 0% de deficiencia en relación con la persona global.
4.4.2 Clase II: Deficiencia global: 5.0 12.4%
- i. Radiografías: Pueden ser normales o con cierto grado de alteraciones.
- ii. Disnea: Grado II.
- iii. Pruebas de función respiratoria: Las pruebas funcionales deben estar alteradas dentro del rango de VEFI o de CVF que va desde el límite inferior de normalidad (Tabla No. 4.1) hasta 65% del valor teórico esperado.
- iv. Gasimetría arterial: Normal
Ejemplo: Una persona de 56 años, un año antes sufre fractura de seis costillas en el hemitórax izquierdo con hemoneumotórax por lo cual estuvo hospitalizado. Fumador de 15 cigarrillos diarios. Después del accidente presenta disnea al subir un tramo de escaleras, pero no al caminar en plano. Al examen físico se encuentra una disminución de la movilidad de la caja torácica izquierda con discreta disminución del murmullo vesicular a ese nivel.
La radiografía muestra fracturas costales consolidadas y una pleuritis residual a ese nivel. Hay discreta retracción del corazón y traquea hacia la izquierda. El ECG es normal.
VEF1 75% de lo esperado.
CVF 69% de lo normal.
Diagnóstico: Fibrosis pleural leve y fracturas costales múltiples, consolidadas a izquierda.
Deficiencia global: 10.0%
Las alteraciones de las pruebas ventilatorias y los hallazgos confirman una restricción pulmonar leve, acorde con su disnea.
4.4.3 Clase III: Deficiencia global: 12.5 19.9%
- i. Radiografías: Por regla general presentan alteraciones.
- ii. Disnea: Grado III.
- iii. Pruebas funcionales respiratorias: deben estar alteradas en un rango de 64 55% del valor teórico normal esperado, para e VEF1 o CVF, de acuerdo con la Tabla No. 4.1.
- iv. Gasimetría arterial: la saturación arterial de oxígeno tanto en reposo como después del ejercicio es de 88% o más.
Ejemplo: Mujer de 46 años que desde la niñez se queja de tos productiva, presenta frecuentes episodios de bronquitis aguda con fiebre, disnea y sibilancias al caminar dos cuadras o subir no más de 7 peldaños de una escalera. Se cansa fácilmente en los últimos 5 años. En las noches episodios de sibilancias, tos productiva y ortopnea en general en relación con enfriamientos, último episodio 3 días antes del control médico.
Las radiografías revelan aumento de la circulación pulmonar en las bases, con retracción de los hilios e hipertransparencia en los vértices. ECG normal, en el examen físico se auscultan estertores inspiratorios en las bases y sibilancias en los campos pulmonares superiores. Tose frecuentemente durante el examen. No hay evidencias de alteraciones cardiovasculares.
Se encuentra VEF1 del 35% del valor normal esperado, CVF del 65% del valor normal esperado que no responden al uso de broncodilatador. La paciente regresa dos semanas después, ya superado su cuadro agudo en contrándose un VEF1 del 55% y CVF del 85%.
Diagnóstico: Bronquiectasias bilaterales y bronquitis crónica obstructiva reagudizada.
Deficiencia global: 19.9%. Se trata de una persona con fenómenos tanto restrictivos como obstructivos, predominando estos últimos.
4.4.4 Clase IV: Deficiencia global: 20.0 35.0%
- i. Radiografías: Hay usualmente anomalías.
- ii. Disnea: Grado III a IV.
- iii. Pruebas de función respiratoria: VEF1 o CVF, son menores de 55 % del valor teórico esperado normal.
- iv. Gasimetría arterial: La saturación del oxígeno arterial usualmente es ser menor al 88% del normal tanto en reposo como después del ejercicio.
Ejemplo: Hombre de 61 años, con tos productiva crónica, matinal durante los últimos 20 años. Disnea progresiva de ejercicio desde hace 5 años. Ha fumado 30 cigarrillos diarios durante 30 años. Actualmente aparece disnea al caminar 1/2 cuadra en terreno plano. Ha bajado 6 kilos de peso y acusa anorexia y fatigabilidad en los últimos dos años.
Al examen físico se comprueba enfermo enflaquecido, taquipnea con esfuerzos mínimos. Se encuentran signos típicos de enfisema. La radiografía muestra diafragmas aplanados, con pulmones hipertransparentes. No se observa cardiomegalia, ECG con desviación a derecha y ondas P prominentes sugiriendo corpulmonale descompensado. El hematocrito es de 48% y la hemoglobina es de 16.2 gr.%, VEF1 de 20% y CVF de 33% que sólo mejoran en un 20% con broncodilatadores.
Diagnóstico: enfermedad bronquial obstructiva. Enfisema pulmonar avanzado, con pulmonale crónico, sin insuficiencia cardiaca.
Deficiencia global: 35.0%.
4.5Evaluacion de algunas enfermedades pulmonares
4.5.1 Asma
Por tratarse de una enfermedad que tiene diferentes cuadros clínicos con grandes variaciones funcionales en su evolución, las pruebas de función ventilatorias no pueden considerarse como base única de evaluación de la deficiencia. Hay pacientes con pruebas normales o aceptables que tienen una evolución muy inestable, grave e incluso letal. Otros que exhiben pruebas muy alteradas pueden tener una buena respuesta al tratamiento adecuado o tener una evolución más estable.
Por tanto, sólo debe considerarse una deficiencia superior al 33.0% a los pacientes con crisis persistentes o síntomas permanentes que impiden la actividad durante el día o perturben el sueño nocturno después de haber agotado las posibilidades terapéuticas reales, incluyendo los corticoesteroides cuando no están contraindicados. En ningún caso podrá hacerse una evaluación definitiva antes de 3 meses de observación con tratamiento adecuado. Debe prestarse especial atención a la dosis de los medicamentos y la regularidad de los intervalos con que se recibe.
De igual manera deberán considerarse las hospitalizaciones, las consultas de emergencia y la historia de sus crisis con tratamiento completo durante un período previo no menor de tres meses.
4.5.2 Bronquiectasias.
Los episodios de bronquitis aguda, neumonía o hemoptisis frecuente que se presenten por lo menos cada dos meses o un daño de la función pulmonar debido a una enfermedad severa, deben ser evaluados según el criterio aplicado en la Tabla No. 4.2.
Serán factores adicionales a tener en cuenta, el volumen diario de expectoración, el carácter y la frecuencia de las hemoptisis. La expectoración purulenta mayor de 50 ml., por períodos mayores de 6 meses originan una deficiencia del 35.0%, cuando el tratamiento médico suficiente y bien llevado ha fracasado y se encuentra contraindicada la intervención quirúrgica.
4.5.3 Tuberculosis pulmonar
La evidencia de tuberculosis pulmonar activa con cultivos positivos, lesiones en aumento o la formación de cavernas no son, por sí mismas, una base para determinar que una persona tiene un daño severo definitivo de la función pulmonar. Por tanto, el
daño será evaluado basándose en las alteraciones anatómicas y funcionales resultantes de la enfermedad.
La evaluación debe realizarse siempre al terminar la terapia específica, a menos que se trate de una enfermedad polirresistente a diferentes drogas anti TBC y sin posibilidades ciertas de quimioterapia, en cuyo caso debe considerarse que la deficiencia es superior al 33.0%.
En todo caso, se evaluará el daño permanente de la función pulmonar debido a una enfermedad extensa y deberá ser evaluado según el criterio aplicado en la Tabla No. 4.1.
4.5.4 Fístula pleurocutánea
Una fístula pleurocutánea con drenaje purulento persistente no susceptible de corrección quirúrgica, debe ser calificada en clase 4 de la Tabla No. 4.2.
4.5.5 Corpulmonale
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